La Xunta de Goberno de la Deputación de Pontevedra ha aprobado el proyecto para reconvertir los antiguos multicines de A Ramallosa, en Nigrán, en un auditorio de pequeño formato y una sala municipal de proyecciones, con una inversión de 550.000 euros.

La actuación se integra en el PAI Val Miñor, el proyecto de transformación de los municipios de Baiona, Nigrán y Gondomar coordinado por la Deputación y cofinanciado por la Unión Europea. El objetivo es recuperar un espacio actualmente sin uso situado en el interior del Centro Comercial Século XXI y dotarlo de nuevos usos culturales.

El presidente de la Deputación, Luis López, destacó que la iniciativa pretende ampliar la oferta cultural de la comarca y poner a disposición de la ciudadanía unas instalaciones adaptadas a diferentes actividades. “O obxectivo é dotar á comarca dun equipamento cultural moderno, versátil e capaz de acoller actividades culturais, formativas e de lecer para toda a cidadanía”, afirmou Luis López.

El proyecto contempla la transformación de las dos antiguas salas de minicines municipales. La primera se convertirá en un auditorio polivalente, mientras que la segunda será adaptada como sala municipal de proyecciones con tecnología digital.

El futuro auditorio incorporará un nuevo escenario de madera y un sistema que permitirá flexibilidad escénica, con el objetivo de facilitar la celebración de diferentes tipos de actividades. Por su parte, la sala de proyecciones será acondicionada para responder a las necesidades actuales de exhibición audiovisual.

La intervención no se limitará a las dos salas. El proyecto incluye también la mejora de los espacios comunes, entre ellos los accesos, el vestíbulo, las taquillas y las zonas de aseos.

Además, las actuaciones contemplan medidas destinadas a mejorar la accesibilidad universal, la seguridad contra incendios, la eficiencia energética, la acústica y la climatización del conjunto. También se llevará a cabo una reforma integral de los aseos.

Con esta intervención, la Deputación busca recuperar para uso público un espacio actualmente en desuso y convertirlo en un equipamiento cultural versátil, capaz de acoger actividades culturales, formativas y de ocio. Las obras deberán permitir, además, adaptar las instalaciones a la normativa vigente y optimizar sus condiciones de funcionamiento.