La Porta do Sol de Vigo acogió este lunes una movilización por el derecho a la vivienda, convocada por la Alianza pola Vivenda, plataforma integrada por colectivos sociales y partidos de izquierda. Los participantes reclamaron medidas para contener el precio de los alquileres y ampliar el acceso a una vivienda digna.
Bajo el lema «Todos somos Maricarmen», los manifestantes mostraron también su apoyo a la vecina madrileña de 87 años desalojada de su vivienda y reclamaron cambios en las políticas de vivienda.
Entre las principales reivindicaciones planteadas durante la concentración se encuentra la congelación de los alquileres mientras los salarios no aumenten al mismo ritmo, así como la renovación automática de los contratos, salvo que la propiedad pueda justificar su finalización.
La plataforma pidió además la suspensión de los desahucios cuando no exista una alternativa habitacional y una reforma de la Ley de Arrendamientos Urbanos para evitar, según sus planteamientos, el uso de contratos de temporada o por habitaciones para sortear las limitaciones de precios.
La movilización reclamó también la declaración de zonas tensionadas, un incremento del parque de vivienda pública y medidas frente al peso de las viviendas de uso turístico en el mercado residencial.
Entre las propuestas defendidas por la Alianza pola Vivenda figura asimismo la expropiación a grandes tenedores con el objetivo de ampliar el parque público residencial y reducir el componente especulativo del mercado.
Durante la concentración se escucharon consignas como «Nin xente sen casa, nin casas sen xente», «Non é un piso chulo, é un zulo» y «Non hai dereito a vivir sen teito».
La plataforma resumió sus demandas en varias medidas,Aninha frenar las subidas de los alquileres, garantizar la continuidad de los contratos, evitar desahucios sin alternativa residencial, regular los alquileres temporales y por habitaciones y aumentar la vivienda pública.
El desahucio de Maricarmen, de 87 años, en Madrid se convirtió en uno de los principales símbolos de las movilizaciones celebradas en distintas ciudades españolas. Su desalojo, después de más de siete décadas residiendo en su vivienda, ha provocado concentraciones para reclamar medidas que garanticen el acceso y la permanencia en una vivienda.
En Vigo, los asistentes quisieron trasladar su solidaridad con ella y con otras personas que, según la plataforma convocante, se encuentran en situaciones similares.
En uno de los momentos de la concentración, los participantes agitaron sus llaves al mismo tiempo como gesto reivindicativo, antes de volver a corear el lema que protagonizó la convocatoria: «Todos somos Maricarmen».
