Andrés F. comenzó a notar que una de sus piernas no respondía como antes. Al principio, simplemente parecía que tropezaba con mayor facilidad y tenía que detenerse después de caminar unos metros. En pocos días, la dificultad había aumentado tanto que necesitaba ayuda para levantarse de una silla y desplazarse. Una pérdida de control que apareció de forma tan repentina y que, tanto él como su familia, pensaron que podía tratarse de un ictus u otra lesión neurológica.
Sin embargo, las pruebas médicas no identificaron una causa que explicara por completo la dificultad para mover la pierna. Andrés, paciente de Vithas Vigo, presenta un trastorno neurológico funcional motor (TNF), una alteración que puede afectar al movimiento, la sensibilidad o la percepción. Una revisión sistemática internacional estima que la prevalencia mínima de los TNF, considerados en conjunto, se sitúa entre 80 y 140 personas por cada 100.000 habitantes[1].
“Que una resonancia magnética o un electromiograma no identifiquen una lesión que explique los síntomas no significa automáticamente que exista un trastorno neurológico funcional, pero tampoco que a la persona no le ocurra nada. Para orientar el diagnóstico, observamos si la fuerza, el temblor o la forma de caminar cambian al modificar la tarea o dirigir la atención hacia otro estímulo. Estas variaciones involuntarias pueden mostrar que la capacidad de movimiento sigue disponible en determinadas circunstancias, aunque a la persona le resulte difícil utilizarla en otras. El síntoma es real y el paciente no lo provoca ni lo controla voluntariamente”, explica la Dra. Carolina Colomer, directora clínica del Instituto de Rehabilitación Neurológica de Vithas (Irenea), entidad miembro del Instituto de Neurociencias Vithas.
Colomer señala que el diagnóstico de los trastornos neurológicos funcionales motores no se basa únicamente en descartar otras enfermedades, sino que también se apoya en signos clínicos positivos, observables durante la exploración, que muestran cómo varían los síntomas según la tarea, el contexto o la atención prestada al movimiento. “Estos signos nos permiten identificar capacidades sobre las que trabajar durante la rehabilitación”, añade. Y recuerda que es imprescindible realizar una valoración neurológica completa, ya que un TNF puede coexistir con otras enfermedades.
Por su parte, Ángela Méndez, directora asistencial de Irenea en Vithas Vigo, destaca la importancia de coordinar a los profesionales que intervienen en el tratamiento. “Estos trastornos motores pueden afectar al movimiento, pero también a la percepción corporal, la atención, las emociones y la autonomía. Por eso, el equipo de neurorrehabilitación debe compartir objetivos y estrategias, y adaptar el abordaje a las necesidades de cada persona. Según el caso, pueden participar profesionales de fisioterapia, terapia ocupacional, neuropsicología o logopedia”.
“Nuestro objetivo no es únicamente que la persona consiga mover una pierna durante una sesión, sino que ese movimiento le ayude a levantarse, caminar por la calle, subir escaleras o recuperar cualquier otra actividad importante para ella. Todas las disciplinas deben trabajar de forma coordinada para trasladar los avances a su vida cotidiana”, añade Méndez.
Las especialistas de Vithas explican que algunas personas pueden llegar a recuperarse por completo, aunque la evolución es diferente en cada caso. Por eso, el tratamiento debe ayudar a identificar las posibles fluctuaciones de los síntomas y a saber cómo actuar ante ellas, sin interpretar un empeoramiento puntual como la pérdida de todo lo conseguido.
“La evolución de los trastornos neurológicos funcionales motores no depende de una única técnica. Necesitamos un programa estructurado e individualizado que ayude al paciente a comprender qué le sucede y a reconocer las estrategias que facilitan el movimiento. En Irenea queremos que vuelva a confiar en sus capacidades y disponga de herramientas para mantener los avances y desenvolverse con la mayor autonomía posible”, concluye Colomer.
Desde su implantación en Vigo en 2018, Irenea ha consolidado en la ciudad un modelo de neurorrehabilitación integral, personalizada e interdisciplinar. La unidad combina los casi treinta años de experiencia del Instituto de Rehabilitación Neurológica de Vithas en la atención de personas con daño cerebral y otras enfermedades neurológicas con el respaldo de Vithas Vigo, un hospital con más de seis décadas de trayectoria asistencial.
