ALFREDO

Desde el Concello de A Guarda afirman que “el servicio de salud pública en el municipio es deficiente desde hace años. En distintas ocasiones, tanto desde el Concello como desde el propio Centro de Salud, se trasladaron demandas de mejora, a los responsables del SERGAS”.

Desde finales del pasado año 2019 hasta que se declaró el estado de alarma por la alerta sanitaria provocada por el COVID-19, los vecinos de A Guarda, junto con personal del centro, estuvieron haciendo concentraciones todos los jueves a las 12 de la mañana, pidiendo mejoras que permitieran un funcionamiento normal del centro y una correcta atención sanitaria a los usuarios del mismo.

Desde que se declaró el estado de la alarma hasta la actualidad, se suspendieron las reivindicaciones de vecinos y personal del Centro, en esos momentos había que centrarse en la alerta sanitaria que estábamos padeciendo.

Lo que está sucediendo en la fase de desescalada en la que nos encontramos es que la dotación de recursos humanos al centro, lejos de mejorar, sigue siendo precaria, con indicio de empeoramiento hacia el futuro inmediato”, aseguran desde el Concello.

Por este motivo, el personal del centro de Salud hace pública una carta en la que describe esta situación de precariedad laboral, lo que dificulta la atención sanitaria adecuada. La reestructuración provocada por la pandemia del coronavirus agravar más la situación.

“A la reestructuración mencionada hay que añadir los problemas que padece el Centro de Salud desde hace años: bajas prolongadas que se sustituyen de forma parcial por cortos períodos de tiempo. Tardes en las que en lugar de los tres médicos que corresponde solo hay un atendiendo. Un servicio de urgencias con un solo equipo en lugar de dos, lo que provoca largas ausencias de los sanitarios por atención domiciliaria o traslados al hospital. Un servicio de enfermería que no cumple con la ratio de un enfermero por cada médico. Y así un largo etcétera que el personal del Centro enumera en la carta y que los vecinos de A Guarda vienen sufriendo con una atención deficiente”, señalan desde el consistorio.

“Con la reestructuración por la pandemia, la situación se agravará si no se refuerza el plantel, tanto de profesionales médicos, como de enfermería y administración. Ahora que se va recobrando la normalidad sanitaria es necesario seguir controlando la entrada y los aforos, y dar asistencia a toda la atención común que quedó suspendida, sobre todo la de patologías crónicas. Además, con la llegada del verano aumentará el número de personas desplazadas a la localidad con el consiguiente aumento en la carga de trabajo. Si el SERGAS no subsana las deficiencias en la dotación de personal en el Centro de Salud de A Guarda para atender a la población de forma adecuada, habrá muchas dificultades en verano y sobre todo, en otoño, por causa de la gripe estacional”, explican.

Carta del Centro de Salud de A Guarda 

«El personal del Centro de Salud de A Guarda viene por medio de este escrito denunciar la situación de precariedad con la que se está enfrentando a la hora de afrontar los cambios impuestos por la necesaria reestructuración en la forma de prestar los servicios de salud a causa de la pandemia del coronavirus.

Este servicio viene, desde hace años, advirtiendo a la gerencia del área sanitaria de Vigo y a la propia consellería de sanidad de la escasez de personal provocada por la falta de sustitución de las ausencias de personal sanitario producida por bajas laborales y licencias de índole diversa.

La situación crónica en el servicio es que se tenga que cubrir uno o varios cupos de enfermería y principalmente de médicos entre los varios profesionales del centro, causando una sobrecarga laboral y un inadecuado servicio a la población que ve como su atención sanitaria es prestada en cada consulta por un profesional distinto lo que conlleva a un mal seguimiento de los episodios sanitarios.

El servicio de urgencias debería disponer de dos equipos (médico y enfermería) por turno, de esta forma no se producirían los largos periodos de ausencia de sanitarios, cuando el único equipo que presta servicio tiene que ausentarse a realizar atención domiciliaria o traslados al hospital.

Actualmente hay profesionales de baja laboral prolongada que solo han sido sustituidos de forma parcial por cortos periodos de tiempo. Tardes en que se ha contado con un solo médico, por ausencia de los compañeros de turno.

Históricamente hace falta un profesional de enfermería para poder cumplir con una ratio de un enfermero para cada médico, problema que se ve aumentado por la falta de emparejamiento fijo de personal médico y de enfermería lo que acarrea la ausencia continua de un enfermero en turno de tarde y que determinados cupos tengan según el día el médico en un turno y enfermería en turno cambiado, ocasionando trastorno a los pacientes que tienen que acudir en determinadas ocasiones en dos turnos distintos  el mismo día para una determinada atención como puede ser la realización de pruebas como electrocardiogramas, tomas de muestras para anticoagulación o espirometrías.

Al estallar la pandemia el centro de salud tuvo que reestructurarse para adaptarse a la nueva situación que obligaba a separar la atención de los posibles casos de covid-19 de los otros motivos de consulta de manera que se evitara el contagio tanto al personal sanitario como al resto de usuarios.

Algunas de las medidas no fueron bien entendidas por los usuarios, pero han supuesto un gran esfuerzo por parte del personal que tuvo que repartir tareas, como el triaje de los pacientes a la entrada del centro para evitar la circulación de personas que pudieran funcionar como posibles contagios, la atención telefónica de las consultas, de modo a que la población no quedara desatendida y la atención urgente.

Ahora que poco a poco se va retomando la actividad normal, son necesarios además de la cobertura de todas las ausencias, refuerzos de personal para dar la asistencia necesaria a toda la atención a la patología crónica, que por culpa de la pandemia ha quedado paralizada, además del aumento de asistencia en identificación y seguimiento de casos sospechosos de enfermedad covid-19. Tenemos que seguir controlando el acceso al centro de forma escalonada para evitar que se supere el aforo y provoque aglomeraciones en salas de espera que podría ser causa de contagios.

En ese escenario nos vemos con la situación de que no se mandan refuerzos tanto de enfermería como de personal administrativo, no se sustituyen ausencias, la dirección obliga al personal a disfrutar de las vacaciones ordinarias entre los meses de junio y septiembre y además tendremos que hacer frente al verano con la llegada de desplazados como todos los años, lo que aumenta la demanda de asistencia. Desde la gerencia proponen la comarcalización de pediatría haciendo que la pediatra de Oia-O Rosal pase a consultar en el centro de salud de A Guarda, con lo que pasa a ser un médico más sin enfermera asociada, empeorando aún más la falta de personal. Es imposible la prestación de toda la atención con la escasez de personal que sufrimos».