RFEBM / José J. Núñez

Desde O Porriño hasta Telde. Cuatro años. Esa es la distancia kilométrica y temporal que separará el partido de semifinales que el Atlético Guardés jugará este sábado con el último precedente. El equipo de José Ignacio Prades se ha impuesto en la tarde de este viernes en el Pabellón Insular Rita Hernández al Liberbank Gijón (30-24, 16-9 al descanso) en un partido que se puso favorable para las gallegas ya en el primer acto. La actuación de Marisol Carratú bajo palos -soberbia con un 50% de efectividad en 30 minutos-, la sólida defensa guardesa y la solvencia de cara a portería con una Paula Arcos brillante (9 goles)  pusieron en bandeja una clasificación que sirve para empezar a cerrar la herida que el Guardés tiene con el torneo copero.

El equipo del Baixo Miño tiene mañana una nueva oportunidad para volver a superarse a sí mismo y alcanzar por primera vez la tan deseada final copera. El destino ha querido al menos que las de Prades no vuelvan a cruzar en el segundo peldaño de la fase final con el Super Amara Bera Bera, su particular ogro, y que se medirá esta vez al Elche. Ambos conjuntos ganaron al Rincón Fertilidad Málaga y al KH-7 Bm. Granollers, respectivamente.

Hoy no era tarde para sorpresas. Así que el Guardés salió de inicio con su siete de gala: Patrícia Lima al mano, Paula Arcos y Paulina Buforn reforzando los laterales, Lorena Pérez y Rosario Urban en los extremos, Sarah Valero como dueña de los seis metros y Marisol Carratú como guardiana de la portería. Para la defensa, el muro de Descalzo, contundente un día más. Y chas. En un abrir y cerrar de ojos, minuto 5 y 4-0 favorable para el Guardés. Todo ello con alguna parada de Carratú, que ya empezaba a entonarse, otra de Raquel Álvarez, y varias faltas en ataque de Lima. Hasta el minuto 6 no se estrenaron las asturianas con gol de María Palomo. Y es que sin la central lalinense Cecilia Cacheda, el juego del equipo entrenado por Cristina Cabeza pasó a depender esta tarde de Marizza Faria y Aida Palicio (10 goles).

Poco a poco se fue metiendo el Gijón en el partido y del 4-0 se pasó al 4-3. Fueron minutos para el intercambio de goles y para que las porteras cogiesen más protagonismo. Hubo exclusión a Rosario Urban y en superioridad el equipo asturiano fue capaz de apretar (7-6, 8-7, 9-8…) y hasta ahí les duró la gasolina. Coincidiendo con la exclusión de Torreira, empezaron las rotaciones en el banquillo guardés. Sandra Santiago y Erika Rajnohová aparecieron en la primera línea. Arcos, desde los 7m, puso el 10-8. Paró Carratú y el Guardés pasó a apostar por el doble pivote en ataque bajo la batuta de Lima con Gómez anclada en seis metros y Sempere circulando para hundir a la defensa. Santiago soltó uno de sus cañonazos (11-8) y aunque Natalia Martínez intentó eclipsarla, Carratú atajó el lanzamiento.

De nuevo Santiago y con el 12-8 el Guardés se ponía de nuevo a +4 tras el parcial de inicio. Se encendieron las alarmas en el banquillo gijonés y Cabeza pidió tiempo muerto. Urban, con una ejecución preciosa y precisa puso el 13-8 para llegar al minuto 25. E incluso en inferioridad por la exclusión de Carla Gómez, la defensa guardesa fue capaz de blocar el lanzamiento y rival y tener ante sí la primera oportunidad del partido de ponerse seis arriba. Un honor que tuvo África Sempere (14-8).

El Gijón estaba ofuscado en ataque y perdía balones al tiempo que la solidez era la característica principal del Guardés. Mover balón, mover balón… y África Sempere agarraba en seis metros el pase de Marques que aunque paraba la guardameta visitante acabó en 7m… y siete arriba. El centro de la defensa gallega era impenetrable, igual que Carratú, y el Guardés quería más. Palicio intentaba poner orden en su ataque, que solo encontraba hueco por los extremos… hasta que Carratú se cerraba en el corto y seguía parando. Solo Natalia Montilla fue capaz de poner fin a una sequía de diez minutos sin anotar y con un parcial de 6-0 local que dejaba la eliminatoria muy avanzada para el Guardés. Aún hubo tiempo para que Prades diese unas indicaciones finales a sus jugadoras y Lima pusiese el 16-9 que cerraría un primer acto marcado por la actuación de Carratú y de la defensa y la claridad en el ataque. El Gijón, con un registro de 1 gol en 15 minutos, se iba desesperado al descanso.

El Guardés regresaba de vestuarios convencido de su propuesta de juego. Ante la exguardesa Meriem Ezbida, Arcos anotaba para el 17-10. Carratú hizo otra de las suyas y Lorena Pérez elevaba la renta a los 8 goles, algo impensable al inicio de la eliminatoria. Pero el Gijón, campeón de Copa en 2018 y rival del Guardés la última jornada liguera, quería apurar sus opciones hasta el final. Algo tienen las Copas, que todo el mundo las quiere. El partido estaba en terreno Guardés, en el terreno de un conjunto que además contó con el empuje de una treintena de aficionados en las gradas el Pabellón Insular Rita Hernández. Pero llegaron unos minutos locos. Palicio, fuera. Buforn, fuera, y en cinco minutos el Guardés solo era capaz de anotar un gol. Prades pidió tiempo muerto en el 41:22 con el 19-14 en el marcador y sus jugadoras apretaron de nuevo. Sarah Valero, sensacional, ponía el 20-14. El Gijón se acercó en el 24-20 y el 25-22, pero esta vez el Guardés no quería dejar escapar un logro que se había estado trabajando desde el minuto 0 de partido. Como se suele decir, Paula Arcos se lo guisó… y ella sola se comió un parcial de 3-0 que ya dejaba sentenciado un partido que acabó con 30-24.

El Rita Hernández estalló de alegría, con un equipo feliz por regresar a unas semifinales coperas cuatro años después y que tuvo que hacerse casi una sesión de fotos con sus aficionados. Mañana, el Guardés, volverá a pelear por una plaza en una final que nunca ha conseguido alcanzar.