Adiós al banco de tampones de O Baixo Miño
ALFREDO // Un niño aportando su granito de arena el banco de tapones, (archivo)

Tras seis años de esfuerzo, dedicación, entrega y sobre todo, esperanza, el banco de tapones de O Baixo Miño, Banta, con sede en Tomiño, cierra sus puertas por la falta de directivos.

A lo largo de todo este tiempo han auxiliado a 30 niños. Díogo, Carlos, Brais, Jorge, Alma, Saki, Yoel, Saray, Alexyx, Bobby, Alejandro o Leo, son algunos de los nombre de esos niños que por alguna u otra razón han necesitado de la ayuda de Banta.

Los tapones han contribuido a sufragar los gastos de terapias, un andador, la operación de un trasplante de hígado, un comunicador (tablet), una silla y hasta un brazo ortopédico. Todo gracias a la solidaridad de la gente y al trabajo de los voluntarios que durante varias horas al día, los siete días de la semana y los doce meses del año, han ayudado a hacer más felices y, al mismo tiempo, a llevar una vida más sencilla a todos estos niños que nunca olvidaran su esfuerzo.

Pero todo llega a su fin. El banco de tapones cierra sus puertas por la falta de directivos que tiren del carro. Es tal el volumen de trabajo que conlleva gestionar y tramitar a diario todo el material de recogida de plásticos en toda Galicia, que no se ha presentado ninguna candidatura.

Nunca pensamos que lo que nos desbordaría fuera la solidaridad. Comenzamos siendo ocho y ahora, con más de 20.000 colaboradores en toda la comunidad, no damos abasto. Tenemos que dedicarle tres o cuatro horas diarias sólo para el traslado y gestión del material, y nosotros sólo somos tres y estamos desbordados”, comentaba Jesús Pazos, uno de sus responsables.

“Lo que hace falta es que se impliquen personas que puedan dedicarle ese tiempo, porque el sistema está claro que funciona, pero compatibilizar este ritmo de trabajo con nuestra vida personal, es inviable”, reitera Pazos.

A día de hoy son unas 25.000 las personas que diariamente recogen tapones para Banta. De hecho, en el último año, el banco de tapones de O Baixo Miño recogió 450 toneladas de plásticos, que mediante la venta de los tapones a Reciclados A Cañiza, se transformaron en 112.500 euros.

La comarca de Vigo y alrededores recolectan más de media tonelada al día. Ourense aporta tres toneladas al mes y A Coruña y Lugo aportan otras nueve toneladas al año, según explicó el actual presidente de la entidad, Carlos Balea.

Ya han recogido todo el material en su sede de Tomiño. Las dos familias con las que pretendían colaborar en esta campaña, las han tenido que derivar a la Fundación Amigos de Galicia.

Las decenas de centros escolares, colectivos colaboradores, centros culturales, particulares y hasta Concellos ya han sido informados de que Banta no va a seguir gestionando el reciclado de tapones. Lo peor es que todavía no saben que hacer, ya que la dinámica se ha convertido en un hábito y los tapones ya no se tiran a la basura en miles de hogares gallegos como se hacía antes.

ALFREDO // Leo, uno de los niños que necesitó de la ayuda de Banta
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