Las alcaldesas y alcaldes de O Rosal, Tomiño, Tui y A Guarda mantuvieron una nueva reunión virtual esta semana en el marco de la Mancomunidad Intermunicipal de O Baixo Miño para analizar el efecto que tiene en estos cuatro municipios el cierre de las fronteras entre España y Portugal, ayuntamientos con un alto número de trabajadores que cada día deben cruzar el Miño para acudir a su puesto de trabajo en el país vecino. Por este motivo, las regidoras y regidores de la Mancomunidad reclaman la apertura de nuevos pasos fronterizos para los empleados como medida de alivio, permaneciendo cerradas a la libre circulación de personas.

Abogan por esta medida como una mejora de las condiciones de todos aquellos trabajadores que sufren por partida doble la pandemia al vivir y trabajar en uno de los territorios transfronterizos más interrelacionados y económicamente más dinámicos de toda Europa, ya que asume el 49% de todos los tránsitos de vehículos y personas entre España y Portugal.

La situación actual que están viviendo muchos vecinos es complicada, con largas colas para poder cruzar la frontera cada día y con recorridos de más de 60 kilómetros entre ida y vuelta para poder llegar a las empresas o polígonos que antes del estado de alarma y emergencia en España y Portugal estaban a escasa distancia de sus domicilios. Incremento de molestias, tiempo de desplazamiento y también costes que “en numerosos casos son inasumibles con unos salarios que en muchos casos son bajos”.

Las alcaldesas y alcaldes de la Mancomunidad están convencidos de la necesidad de abrir nuevos pasos fronterizos a trabajadores, aunque siempre bajo los más estrictos medios de control y seguridad, manteniendo el operativo que ya se está desarrollando en el paso de Tui-Valença desde el inicio de la crisis sanitaria, “garantizando así la seguridad de la población y evitando un paso atrás que nos lleve de nuevo a medidas de confinamiento”.