ALFREDO // Alumnos del Souto de Donas cogiendo el autobús

Unos 15 alumnos del colegio Souto de Donas en Gondomar se han visto perjudicados por el corte parcial de una carretera. El Concello ha vallado y precintado una vivienda antigua en ruinas que amenaza con caerse en la zona de Telleiro, Borreiros.

El perímetro de seguridad que la Policía Local ha establecido, ocupa parte de la vía y los autobuses no pueden pasar, por lo que dos paradas del recorrido se ven afectadas. Su única alternativa es utilizar la carretera general que une A Ramallosa con Gondomar.

Esto ha enfadado a los padres de los alumnos afectados de las parroquias de Donas y Borreiros, que ven como sus hijos, de entre 3 a 12 años, tiene que desplazarse a pie unos cientos de metros para tomar el transporte escolar en la siguiente o anterior parada. Otros sin embargo, han optado por llevar ellos mismos a sus hijos al colegio

Los autobuses no pueden realizar su travesía habitual y tienen que dar un rodeo de más de cinco kilómetros para poder llegar al centro escolar, con la consiguiente pérdida de tiempo. Al llegar a la altura de la guardería de Borreiros, dan la vuelta y vuelven A Ramallosa, para enfilar de nuevo hacia Gondomar por la Avenida de Portugal y volver a meterse en Donas a la altura de la depuradora.

Una de las paradas afectadas es la de A Varga, debajo del puente de la autopista y la otra está en la zona de Telleiro. Los de A Varga tienen que dirigirse a la de Rapadouro y los otros de Telleiro ir a la que se encuentra a la altura de la guardería de San José. El enfado es generalizado entre los padres porque esta situación se prolonga ya desde el pasado miércoles de ceniza.

Para las familias es un trastorno y hay que exigirle al concello que trate de solucionar esto cuanto antes”, afirma Atilano Portela, director del centro escolar.

Tanto el centro educativo como los afectados ya se han puesto en contacto con el Concello. El alcalde, Paco Ferreira, les ha informado que el Concello va a derribar la casa que provoca el problema. La administración local lo hará con sus propios medios y, posteriormente, le pasará la factura a los propietarios. Pero por el momento no hay fechas y cada día que pasa crece el malestar dentro de la comunidad escolar.

Algunas madres señalan que los niños llegan a una hora muy justa al colegio. “Antes siempre llegaban con tiempo de sobra para entrar en las aulas, pero ahora cuando llegan ya está tocando la sirena”, indica una madre. También señalan que esta situación está originando problemas de tráfico a la altura de la guardería San José.

ALFREDO // La casa en ruinas que obligó a cortar parte de la carretera