ALFREDO

Más de un centenar de vecinos de Prado, Morgadáns, se han concentrado este domingo delante del concello de Gondomar para pedir a bocinazos una solución e impedir el derribo de su centro vecinal. Una sentencia obliga al Obispado a demoler el único punto de encuentro que los vecinos de esta pequeña aldea gondomareña tienen de lugar de ocio.

Se trata de una caseta de planta baja de 250 metros cuadrados ubicada en el atrio de la capilla de San José, en terrenos de la Diócesis Tui-Vigo. Hace unos quince años, los vecinos arrancaron la construcción de la ampliación de una antigua cubierta parroquial. En su tiempo libre, y a medida que reunían dinero, poco a poco iban realizando las obras hasta llegar a tener un centro vecinal para el disfrute de todos y acorde a los tiempos actuales. El problema es que esas obras se hicieron sin licencia y por ello tiene orden de demolición de la APLU (Axencia pola Protección da Legalidade Urbanística de la Xunta).

“Queremos que las autoridades competentes se reúnan y busquen una solución al derribo del centro vecinal. Aquí es donde hacemos reuniones de las traídas de aguas, tenemos la cantina de la comisión de fiestas, hacen mítines cuando hay elecciones, los vecinos vienen a ver la tele, a jugar a las cartas, al parchís o al futbolín, celebran cumpleaños o una comunión, es de todos, para el disfrute de todos, y no vamos a permitir que nos lo tiren”, comenta Adolfo Esmerode, presidente de la Comisión de Fiestas de San José de Prado

Los vecinos llevan luchando desde el 2016 para impedir su derribo. Son conscientes de que la construcción es ilegal, pero denuncia que “ninguna administración hizo nada por su legalización, cuando era posible hacerlo”.  El Obispado ya tiene la orden de demolición y el próximo 19 de julio arrancará el derribo, “un derribo que nadie nos comunicó, estamos abandonados, por eso nos hemos concentrado delante del concello. No vamos a dejar que tiren el local, si vienen las máquinas, primero nos tienen que llevar a nosotros por delante, pero el centro no lo tiran”, afirman los vecinos