ALFREDO // Toda la familia en su casa de Tomiño

Después de más año y medio retenidos en Venezuela, Carlos y su familia ya están en su casa de Tomiño. Su madre, Lourdes, por fin pudo abrazar a su nieto, que nació en el país sudamericano y sólo lo conocía por fotografías. El aeropuerto de Vigo sirvió el pasado sábado de reencuentro entre un hijo y una madre que no dejó de luchar para ver a su descendiente y a su nueva familia de nuevo en su hogar.

Ya más tranquilo por todo lo que pasaron, Carlos, su novia Wilmary Gotopo y su hijo, Arturo Moisés, nos recibieron en su casa de Tomiño para relatarnos las vicisitudes que han pasado en el año y medio de estadía en Venezuela.

Tras conocerse por internet y enamorarse, Wilmary se vino a España a conocer a Carlos. En su permanencia en Tomiño se quedó embarazada, pero tuvo que regresar a su país porque se le acabó el permiso de turismo. “Se fue embarazada para Venezuela. Trabajé duramente para que mi novia regresase a Galicia, pero cuando tenía el suficiente dinero para el billete, las aerolíneas no la dejaban subir al avión por su avanzado estado de gestación”, señala Carlos.

Como ella no podía regresar, el tomiñés fue a su encuentro. A las dos semanas de acabársele el plazo de estancia en Venezuela, a Wilmary le hicieron la cesaría. Ahí fue donde comenzó su calvario. “Quise hacerle el pasaporte a mi hijo para llevarlo para Galicia, pero no me lo pusieron nada fácil. Me chantajeaban porque era extranjero. Me cobraban 3.000 dólares en mano por los papeles. Todo se complicó. Fue pasando el tiempo y mi situación en el país era ilegal. Si enseñas un pasaporte que no sea venezolano, te sacan las entrañas, porque piensan que tienes dinero”, indica el padre de familia.

Gracias a la embajada de España, al niño le dieron la nacionalidad española. “Fui a la embajada y me pedían la partida de nacimiento sellada, pero por sellarla en el Registro Civil me cobraban 80 dólares y me tardaba un mes. Hay mucha corrupción en el país, hasta la propia policía esta corrompida”, explica.

Carlos y Wilmary, con el pequeño Arturo Moisés, estuvieron viviendo en Maracaibo, población opositora a Maduro en la que «no hay gas, luz y la gente se mata por un poco de leña para hacer de comer. Lo pasamos muy mal. Nos entraron en casa porque como era español pensaban que tenía dinero, y como no encontraron nada, nos dieron una paliza”, comenta el tomiñés.

La situación es tan precaria que para comprar un poco de harina o arroz, la gente tiene que hacer hasta ocho horas de cola y con unos precios muy “desorbitados. No se consiguen medicamento de ningún tipo. El niño no tiene todas las vacunas. No hay trabajo. El país es un caos», dice Wilmary.

El regreso a España no fue nada fácil. Como no tenían dinero para los billetes de avión, Lourdes, su madre, movió Roma con Santiago para ver de nuevo a su hijo y a su familia en casa. Realizó una campaña de Gofundme y mercadillos en Tomiño para recaudar fondos. «El poco dinero que conseguía se lo enviaba a ellos para que pudieran comer y comprar los billetes de vuelta«, explica Lourdes quien quiere agradecer a todos y cada uno de los comercios de Tomiño, A Guarda y Tui que desinteresadamente colaboraron en la causa. “No hubo una tienda que no colaborara. Millones de gracias a todos». Al mismo tiempo, también quiere dar las gracias a «Esther del Río de la Xunta de Galicia, al secretario de inmigración de la Xunta y a Esteban González, del PP de Tomiño, que sin ellos mi familia seguiría en Venezuela».

Ahora piensan en quedarse a vivir en Tomiño. «Estoy buscando trabajo, si alguien nos puede ayudar se lo agradeceríamos, (663 62 27 21)», explica el padre de familia quien quiere dar las gracias a cada persona que ayudó a que él, su novia y su hijo regresaran de nuevo a casa.