Ya en la cuarta semana de estado de alarma y a punto de cumplirse un mes de confinamiento para frenar los contagios por COVID-19, es el momento de tener en cuenta algunas pautas psicológicas que ayuden a afrontar este aislamiento.

La psicóloga rosaleira Andrea Iglesias, de nuevo en colaboración con el Concello de O Rosal, hace una serie de recomendaciones dirigidas a las familias para superar de la mejor manera posible esta alerta sanitaria y que los días encerrados en casa no pesen tanto, cinco consejos para una buena convivencia y para superar la crisis sanitaria que finalizan con una idea central, que “lo más importante es pasar tiempo de calidad en familia”. 

La primera recomendación de la psicóloga es mantener la calma. Las personas adultas son el modelo que los niños siguen para afrontar situaciones que se salen de la normalidad, por eso, aunque se cambien normas, se tengan dudas o se reorganice la estructura del hogar es fundamental mantener el control y transmitirles tranquilidad y afecto.

También hay que mantener a los niños informados de lo que pasa, conocer que es lo que saben de todo lo que está pasando, darles información veraz, pero sin detalles innecesarios y aclarar todas sus dudas, ni sobreinformación ni mensajes irreales y positivos en extremo: hay que ayudarles a gestionar lo que sienten y buscar alternativas a los problemas que puedan surgir.

Iglesias también recalca la importancia de mantener rutinas y horarios, tanto familiares como individuales. Se puede diseñar con los hijos un horario de tareas, higiene, juego, llamadas frecuentes a los abuelos… de manera consensuada para que lo manejen de la mejor forma posible. Siempre sin olvidar que es difícil mantener la normalidad en una situación excepcional como la que se está viviendo.

Tecnologías y pantallas sí, pero con un uso limitado dependiendo de la edad y necesidades de comunicación de cada niño, segundo recomienda la psicóloga. Hay que tratar de ser flexibles y ayudarse de herramientas como el establecimiento de tiempos, el fomento de otras actividades físicas, juegos…

Por último, Iglesias recuerda que es importante hacer los deberes y tareas escolares, pero sin que se convierta en un conflicto constante. Estudiar la distancia supone un esfuerzo extra y muchos niños y adolescentes no disponen de los medios suficientes para mantener el ritmo a lo que estaban habituados o precisan un apoyo que las familias no pueden darle. Los más mayores o adolescentes deben organizarse para avanzar en el temario integrando las tareas escolares en las nuevas rutinas escolares; mientras, los más pequeños, no precisan hacer tareas educativas todo el tiempo y es un buen momento para que aprendan a hacer cosas por sí mismos para no aburrirse.