CEDIDA // Simón Domínguez

El pasado mes de julio, el alcalde de Gondomar, Paco Ferreira, anunció en los medios de comunicación que iba a exigir al concejal del Partido Popular, Simón Domínguez, la devolución de las llaves de dos taquillas en las que, según Ferreira «el concejal tenía varias pertenencias entre las que se encontraban la placa policial y las balas, creando así una alarma social innecesaria según entiende el ahora ex-edil del PP gondomareño».

En una resolución del pasado 11 de octubre, y que se acaba de hacer firme al no haber recuso de apelación al mismo, el Juzgado del Contencioso-Administrativo número 1 de Vigo desestimó la demanda del ayuntamiento de Gondomar y denegó el acceso las taquillas de Simón Domínguez, «atendiendo al principio de proporcionalidad entre el fin pretendido por la resolución del alcalde como es el proceder a recuperar el material obrante en poder de Simón y el derecho fundamental de su propia privacidad, debiendo primar siempre el derecho fundamental de privacidad».

Para Domínguez esta actuación del alcalde «no tiene otra finalidad que su beneficio particular y político. No entiendo como un ex-compañero de profesión en el mismo cuerpo puede tomar unas represalias de este callado sólo por el hecho de formar parte de una candidatura política distinta«. Afirma que la intención del alcalde no fue el exigir la apertura de las taquillas y entrega del meterial, «cosa que el alcalde ya sabía que no podía hacer, sino que era hacer el mayor daño posible a un rival político, lo que demostró cuando no sólo denunció, sino que lo elevó a la opinión publica con la nota de prensa enviada».

Domínguez acusa también a Ferreira de usar su puesto para atacar a sus rivales políticos, afirmando también que él se tuvo que pagar su propia defensa mientras que el regidor usa el dinero de todos los gondomareños para estas actuaciones «sólo para tener un titular en los periódicos y con el afán de desprestigiarlo.»

Simón Domínguez, que en el mes de septiembre se incorporó al cuerpo de la Policía Local de Gondomar, denuncia además «el trato que tuvo tanto por el jefe de la Policía como del alcalde, con encerronas y llamadas urgentes y constantes a su despacho con un funcionario de testigo inclusive. Además, en los primeros días no le dejaban poner el uniforme oficial ni le dieron las llaves de las oficinas, ni el material necesario para realizar las funciones de un agente», señalan desde el PP de Gondomar.

Nos primeiros días da miña reincorporación o trato era como o de un delincuente, sen facilitarme o material para desempeñar as miñas funcións. Incluso tiven que agardar algún día na vía pública a que me abrisen as dependencias policiais porque non me deixaban ter as chaves da mesma, ou escritos do alcalde feitos a man e pegados na pantalla do ordenador que atopaba cando chegaba o meu posto de traballo”, acaba afirmando Domínguez.