ALFREDO

Miguel es un vecino de Baiona que en la tarde de este miércoles estaba dando un paseo con su bicicleta y divisó una manada de quenllas, también conocidas por tintoreras o tiburón azul, en una cala conocida como “Cova de Baredo”.

El hombre, marinero retirado, se bajó de la bicicleta y pudo contar hasta 15 ejemplares de estos tiburones azules de entre unos 50 y 70 centímetros, disfrutando de una tarde soleada de agosto en la costa de Baiona. “Antiguamente se cogían con el palangre y se enviaban a Andalucía para secar. Allí es un plato muy apreciado, pero ahora no se puede pescar”, señala sorprendido por el avistamiento el veterano marinero quien cree que “detrás podría estar el aumento de la temperatura del mar”.

Esta no es la primera vez que avistan estos animales marinos cerca de la costa e incluso en zonas de playas acompañando a bañistas, como es el caso del pasado martes en varios arenales de Cangas y, también este miércoles, en la playa de Caneliñas de Portonovo. En estos casos se aconseja a los usuarios de los arenales que no molesten a estos escualos, ya que podrían provocarles estrés, además, tarde o temprano terminarán saliendo a alta mar.

Desde hace unos cinco años, los avistamientos de quenllas en aguas poco profundas son habituales en la costa gallega que ha pasado de ser una zona de paso a serlo también de cría. Así, los ejemplares juveniles de tintorera se adentran en las aguas poco profundas de la costa para alimentarse, como es el caso de este miércoles en Baiona.