ALFREDO // Iglesias de San Pedro de Burgueira

Don Antonio, el cura párroco de la Iglesia de Burgueira y Loureza, Oia, aún tiene el susto en el cuerpo. En sus más de 54 años oficiando Misa nunca le había pasado nada parecido. Y es que el pasado martes por la noche, cuando estaba celebrando la Misa, entraron dos mujeres en el templo para robar.

“Yo las vi entrar por la puerta y no se pararon. Como era el momento de la Eucaristía, pensé que venían a comulgar, pero se pararon en la puerta de la sacristía”, indicó el sacerdote. D. Antonio, incrédulo, las miró y ellas juntaron las manos “cómo pidiendo  perdón”.

Pero el cura no se fiaba. “La luz de la sacristía estaba apagaba y les dije que la encendieran, para controlarlas. No salieron de allí. Sin embargo, no se cómo, tuvieron tiempo para cogerme en una cestita unos tres euros y medio”, explicó.

Al finalizar la Misa el párroco entró en la sacristía donde lo esperaban las dos mujeres, de etnia gitana y de unos 60 y 40 años. “Me dijeron que querían bautizar un niño. Al preguntarle donde nació, la de más edad me contestó bruscamente: En España. ¿Dónde va a nacer?”.

Estas palabras no le gustaron mucho al cura que al final consiguió el lugar de nacimiento del bebé, Ourense. Tras pedirle el certificado de nacimiento y el premiso del párroco donde nació la criatura para bautizarlo, las amigas de lo ajeno le indicaron que habían comprado una casa al lado de la Iglesia y que el niño llevaba casi un día sin comer.

“Me pidieron dinero para darle de comer al niño. La mujer de mayor edad me dijo que también necesitaba dinero para comprar medicamentos que estaba enferma. Me pidieron 38 euros para el niño y un poco más para los medicamentos”, afirmó el párroco.

D. Antonio sacó del bolsillo el dinero que tenía. Les dio 50 euros y guardó el resto. “Me estaba sacando la ropa de oficiar la Misa cuando me di cuenta que ya tenía una mano de una de las mujeres en el bolsillo y le di un manotazo. Pónganseme fuera, les dije, y su fueron”, explicó el cura, quien indicó también que no lo hicieron ningún daño.

Las dos mujeres al irse se pararon en el último altar del pasillo de la Iglesia. “Se llevaron algo, aún no sé el que. Fue todo muy rápido, en apenas en un minuto”, concluyó D. Antonio.

El párroco acudió al cuartel de la Guardia Civil de A Guarda para dar aviso y donde vio unas fotografías para tratar de identificar a las dos mujeres del insólito robo.