ALFREDO // Puente Internacional de Goián

El Comité de las Regiones de la Unión Europea EU_CoR acaba de publicar el informe realizado por las Defensoras/Proveedoras Transfronterizas Cerveira-Tomiño, sobre el impacto del cierre de la frontera del Río Miño durante la reciente crisis sanitaria provocada por el Covid-19.

La publicación, titulada «El impacto del cierre de la frontera del Miño debido a la crisis del COVID-19, Vila Nova de Cerveira (Portugal) y Tomiño (España)», puede consultarse (en inglés) en la siguiente página: Informe Cierre Fronteras.

En la misma, se comienza explicando que «la evidencia de un pasado histórico común entre Galicia y Portugal se ve claramente en la buena relación actual social, económica, administrativa, comercial y cultural. En este contexto, nuevas entidades transfronterizas, como la Eurocidade Cerveira-Tomiño o a AECT Río Miño, promueven la unión de las poblaciones separadas por apenas 200 metros del río Miño, contribuyendo al establecimiento de un espacio común con más igualdad y mejor calidad de vida. En este contexto, el cierre de la frontera durante la crisis del COVID-19 provocó cambios significativos en las vidas de los y de las residentes de la frontera gallego-portuguesa, que nunca se vieron en los últimos 30 años, cortando sus actividades diarias de por medio. Para reunir y evaluar todos los daños causados, las defensoras/proveedoras recogieron información sobre lo que significó el cierre de las fronteras para una población acostumbrada a convivir diariamente«.

Como se refleja en dicho informe, las alteraciones en la actividad laboral de los trabajadores transfronterizos por el cierre de las fronteras, en términos de distancia, tiempo y costes, representa el 45% de los 250 testimonios en primera persona, recogidos en apenas cuatro días a través de un cuestionario publicado en el Facebook de la Eurocidade Cerveira-Tomiño.

En más de 30 años, la vida cotidiana de los habitantes del territorio transfronterizo gallego-portugués nunca fue tan perjudicada cómo en los últimos meses de cierre de las fronteras, con una reducción de la mitad de toda su dinámica económica y social.

Entre las principales pérdidas mencionadas en el informe está el cambio en la actividad laboral de los trabajadores transfronterizos de la región de Miño que, debido a la limitación a un único punto de paso en la frontera de Valença y Tui, se vieron obligados a recorrer cientos de kilómetros diarios, más horas en la carretera y aumentos de costes para hacer los viajes necesarios para llegar al trabajo.

En este sentido, se incluyeron varias historias compartidas que evocan la imposibilidad de usar, durante la crisis, servicios esenciales, concretamente educativos (colegios) o salud pública (consultas médicas y veterinarias) y la indisponibilidad de servicios o equipos de ámbito deportivo, comercial o cultural accesibles al otro lado del río Miño.

El texto aborda los efectos económicos negativos del cierre de la frontera, bien al limitar las relaciones laborales y comerciales, con una reducción de hasta el 70% en los clientes, pérdidas de empleo o dificultad para suministrar material para determinadas empresas, así como por los costes extraordinarios derivados de la distancia al punto único abierto o a la necesidad de alquilar residencias provisionales. No obstante, también hay ciudadanos transfronterizos con graves dificultades para mantener relaciones y cuidados familiares (familias separadas, personas mayores sin antecedentes familiares, entre otras).

El objetivo de dicho informe, ahora publicado por la UE, es reducir inmediatamente estas pérdidas, promover medidas de apoyo y recuperación específicas para el territorio y adoptar mecanismos exclusivos de las Eurocidades para evitar situaciones nocivas como las vividas en esta crisis.