ALFREDO

El pleno del Concello de Oia aprobó inicialmente este martes la normativa que ordenará la actividad de los “furanchos” que quieran desarrollar su actividad dentro del término municipal. La iniciativa, que regula las condiciones y documentación necesarias para autorizar este tipo de establecimientos, salió adelante con los votos del grupo municipal del PP y del BNG y la abstención del PSOE.

El documento define los términos de furancho y laurel, fija las competencias municipales al respeto, indica los requisitos que deben cumplir los locales, las condiciones en las que debe desarrollarse la actividad, los deberes de las personas titulares y los deberes y derechos de las personas usuarias. También enumera la documentación y trámites necesarios para el inicio de la actividad y prevé la creación de un registro municipal de furanchos.

Entre los principales contenidos, el documento detalla que el período de apertura no deberá de exceder de los 3 meses al año y especifica el tipo de tapas que se pueden poner a disposición de la clientela. Del mismo modo, establece mecanismos de control, vigilancia y sanciones en casos de incumplimiento e intrusismo.

Tras su aprobación inicial este martes, la ordenanza reguladora de los furanchos será publicada en el Boletín Oficial de la Provincia para información pública.

Definición de furancho y período de apertura

La normativa aprobada inicialmente define los furanchos como locales situados en las viviendas privadas, o dependencias vinculadas a ellas, que puedan ser susceptibles de tener un uso de bodega y donde las personas propietarias venden el excedente del vino de la cosecha propia, elaborado en la casa para su consumo particular. Junto con el vino, pueden ofrecer tapas que, como productos alimenticios preparados regularmente por ellas, sirvan de acompañamiento.

En cuanto a los laureles, detalla que la única diferencia respeto de los furanchos será que los productos alimenticios serán acercados por la propia clientela.

Los furanchos y laureles situados dentro del término municipal de Oia podrán estar abiertos al público un máximo de tres meses, entre el 1 de diciembre y el 30 de junio de cada año. Excepcionalmente se podrá prolongar el período de apertura durante un mes más, nunca más allá de 31 de julio.

En estos locales se podrá vender el excedente de vino de la cosecha propia hasta un máximo de 0,65 litros por metro cuadrado de la superficie de viñas que el titular tenga en Oia. La degustación del vino, que no podrá ser embotellado, sino que se deberá servir directamente del barril, podrá acompañarse de hasta un máximo de 5 tipos distintos de tapas.

Las instalaciones deberán ser cubiertas y tan sólo se autorizará actividad al aire libre si el vecindario colindante lo autoriza o no se opone. También deberán contar con aseo, accesos adaptados, aparcamiento -a no ser que estén en suelo urbano- y respetar un aforo máximo de 34 personas.

En cuanto a los deberes de las personas titulares, deberán velar por el buen estado de las dependencias, dispensar un trato correcto, dar información veraz y objetiva sobre sus servicios, tener hojas de reclamaciones, emitir justificantes de pago conforme a los precios ofertados y contratar un seguro de responsabilidad civil. Finalmente, los locales estarán obligados a exhibir, en lugar visible, la rama de laurel que tradicionalmente identifica a los furanchos.