ALFREDO // Gaëlle Charvin con su perro Filou

Gaëlle Charvin es una joven de nacionalidad francesa y nacida en Tomiño hace 26 años que está luchado contra la anorexia nerviosa desde hace tiempo. Aunque en la adolescencia ya tenía complejos y cierta fijación con el peso, no fue hasta los 19 años cuando empezó a restringir ciertos tipos de alimentos porque «engordaban» y comenzó a hacer actividad física, pero no por gusto, ”sino por una obligación que me había impuesto yo misma para conseguir adelgazar por la enfermedad que padezco”, explica.

Poco a poco fue perdiendo peso. «Cuando llegue a 54 me llega», decía, pero no fue así. Se puso otro objetivo. «Cuando llegue a 50 ya paro«, pero tampoco fue suficiente, así que, de nuevo, se propuso otra meta, llegar a los 48 kilos y, obviamente, tampoco fue satisfactoria ni suficiente «y ya pasé a no poner límites, únicamente bajaba de peso y nunca era suficiente, hasta el punto de llegar a ser hospitalizada para salvarme la vida por mí bajo peso”, recuerda Gaëlle Charvin.

Por culpa de la enfermedad, desde hace siete años la joven padece gastritis y colon irritable. Los médicos le aconsejaron que tenía que hacer una dieta sin proteína para que el intestino no trabajase tanto. “Con el tiempo, más y más alimentos me hacían daño y, sin darme cuenta, utilizaba estas dolencias como excusas para pensar que los alimentos me iban a sentar mal. Mi en torno me creía, incluso yo me lo creía”, comenta.

Poco a poco las restricciones alimentarias se fueron agravando y, hace tres años, tras un episodio personal que la descolocó, comenzaron las purgas. «Sólo una vez”. “Lo tengo controlado”, o, “lo puedo parar cuando quiera”, eran las excusas que corrían por su mente. Pero nada de eso fue así. “Cada vez que comía algo que no era saludable o que me pegaba un atracón de comida vomitaba, hasta el punto de purgarme. Este fue el síntoma que hizo saltar mis alertas, sin embargo, no me atrevía a pedir ayuda. Por vergüenza, traté de solucionarlo yo sola pero no pude, y eso, para mí, significaba ser débil, un fracaso. Quise intentar salir yo sola del pozo en el que me estaba metiendo, pero me fui ahogando cada vez más y más”, explica.

La cuarentena agravó su enfermedad y se obsesionó todavía más con la comida y con el deporte, hasta que un día no pudo moverse de la cama por depresión, mientras seguía bajando de peso hasta llegar a los 38 kilos midiendo 1’71cm. Había tocado fondo y gracias a su psicóloga, a la que ya iba antes por otros asuntos personales, descubrió que padecía anorexia, recibiendo el apoyo de su familia para hacer todo lo posible y conseguir recuperarse. El pasado mes de abril, salió del hospital después de un largo periodo en estado crítico. “Ingresé porque quise, porque deseaba salir de este pozo, y ellos, los sanitarios y los médicos me salvaron la vida”, señala agradecida Gaëlle.

“A lo largo de todo el proceso me he aislado de mi en torno, de mis amigos y de mi familia. Ahora, tengo prohibido el deporte, no puedo cocinar yo misma, no puedo pensar siquiera en qué ponerme porque me crea ansiedad, no puedo trabajar y todavía sigo en proceso de volver a llevar a cabo una vida normal para una chica de 26 años. Sigo en un proceso largo, duro y lento para intentar ser yo, ser feliz y recuperar mi vida”, apunta la joven, quien encontró apoyo, además de su familia, en su perro Filou, “es un gran apoyo, una gran terapia. Cuando estoy mal lo abrazo y me transmite sensaciones agradables, positivas. La energía que transmite es tan poderosa que me llega a calmar el cuerpo”.

Ahora ha lanzado una iniciativa para dar visibilidad y apoyo a las personas que padecen algún Trastorno de la Conducta Alimentaria (TCA) y, así, eliminar tabús y todos los mitos que hay acerca de ellos, “porque a día de hoy, estamos muy desinformados en este tipo de enfermedad”.

Para ello, el Concello de Tomiño les ha cedido un local, el primero de Galicia, donde podrán acudir todas las personas que padecen este tipo de trastorno y donde se ofrecerán charlas impartidas por una psicóloga especializada en este ámbito. “Es un espacio confidencial, cómodo y gratuito. Además, queremos también ofrecer charlas de casos reales, tanto en dicho espacio como en eventos, en colegios y en institutos”, apunta la tomiñesa, quien quiere agradecer, además del Concello, a la Omix y a la Asistenta Social de Tomiño, su colaboración, “sin el cual, esto no sería posible”.

Gaëlle Charvin trata de visibilizar su enfermedad en sus redes sociales, como en Instagram @lainvisibilidadelavisiblelucha y en su canal de Youtube «Lucha de un trastorno alimentario», donde además se puede poner en contacto con ella, así como en el correo electrónico gacoti3@gmail.com.

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ALFREDO // Gaëlle Charvin con su padre Jean-Paul