El Mecalia Atlético Guardés propinó la primera dentellada a la segunda ronda de la Copa de la Reina, con su triunfo a domicilio ante el Vino Doña Berenguela Bolaños en el encuentro de ida. Las pupilas de José Ignacio Prades disputaron un partido muy serio y supieron lidiar con la efervescencia de salida del conjunto local, impulsado por su animosa grada. El sábado, en A Sangriña (19:00), la escuadra miñota tratará de certificar su presencia en la fase final en la resolución de la eliminatoria ante la escuadra del Campo de Calatrava.

El Bolaños salió muy metido al encuentro, con Danilza Liranzo -ex del Porriño y el Lavadores- llevando la voz cantante en ataque. La dominicana firmó cuatro tantos en la primera parte y fue una amenaza permanente con su buen lanzamiento exterior, perfectamente apoyada en la joven Carmen Arroyo, que dejó unas prestaciones muy interesantes, igual que Miriam Rodríguez en la portería. De esta forma, la energía desbordante de las locales suplió la teórica diferencia de calidad que se presupone por tratarse de un equipo de Plata.

Así, el choque transcurrió con intercambio de golpes durante el primer cuarto de hora, en el que las pupilas de Prades nunca adquirieron más de dos goles de distancia. Pero el ritmo del Guardés era machacón. Insistente. El salto de intensidad fue desgastando al Bolaños poco a poco, hasta que la ventaja empezó a crecer en el tramo final del primer tiempo. La defensa se ajustó mejor sobre los lanzamientos exteriores locales, Míriam Sempere producía en la portería y solo había que correr para completar la ecuación. Así fueron sumando goles Lorena Pérez, María Sancha o Paula Arcos, además de Nazaret Calzado, que partió en el equipo titular en el regreso a su localidad natal. Ese acelerón propició un parcial de 2-10 que disparó al Mecalia antes del descanso (13-21).

A la vuelta del vestuario, el equipo del Campo de Calatrava quiso reaccionar. Y dio la cara. Pero la ventaja era grande y resultaba difícil mantener el ánimo ante un equipo miñoto muy serio, que en ningún momento levantó el pie del acelerador. Con ese respeto por la competición siguió jugando durante toda la segunda parte el Guardés, que poco a poco fue incrementando su ventaja en el marcador. Así, hasta alcanzar los 40 goles con los que finalizó el encuentro en medio de una fiesta en la grada y un ambiente fraternal, que continuará el próximo sábado en A Sangriña, en el choque de vuelta.