El Mecalia Atlético Guardés escribió la historia. Desde su propio punto de vista y a nivel del balonmano gallego. Jugó un partido descomunal para batir al Bera Bera en su casa ante 3.000 personas y meterse en la final de la Copa de la Reina. Una actuación coral, sustentada en la dirección de Patrícia Lima, en la defensa y, sobre todo, en una actuación de otro planeta de Míriam Sempere.

La guardameta de Santa Pola entró al final del primer acto a parar un lanzamiento de siete metros. Lo hizo. Y lo que vino después, es historia. Una segunda parte absolutamente demencial, en la que encadenó una parada tras otra para irse a un 55% de efectividad y mantener a sus compañeras siempre en torno a los tres o cuatro goles de diferencia. Y pese a que las donostiarras lo intentaron todo, empujadas por su gente, el cuadro miñoto aguantó el tirón para meterse en la final al quinto intento contra el conjunto vasco, que le había ganado cuatro semifinales hasta la fecha.

A cuchillo. Así salió el equipo de O Baixo Miño a la pista, consciente de que los complejos no iban a ayudarle en nada en la empresa. Con la defensa potenciada al máximo, el conjunto guardés, que estrenaba la camiseta blanca especial para la Copa de la Reina, aguantaba el ritmo de las anfitrionas. Y, por momentos, incluso lo superaba. Con una permanente igualdad, el partido fue avanzando a lo largo de la primera parte.

Pese a errar un lanzamiento desde los siete metros, Gabi Pessoa comenzó inspirada, con tres goles prácticamente consecutivos. Pero el buen arranque miñoto no era una cosa individual, sino colectiva. Dirigidas por la batuta magistral de Patrícia Lima, las jugadoras de blanco amenazaban y perforaban la muralla local.Y si no lograban goles, provocaban siete metros con penetraciones punzantes. Arcos, por supuesto, no faltó a su cita y finalizó con tres tantos el primer acto. Los mismos que Lima y uno menos que Pessoa.

En el área contraria, el 6:0 funcionaba. El Guardés sujetaba el torrente ofensivo de Bera Bera a base de trabajo, agresividad y activación de piernas. Solo el martillo que Mariane Fernandes tiene en su brazo derecho fue capaz de superar con claridad la línea guardesa.El intercambio de golpes era constante.

Así hasta un tramo final en el que el equipo de Prades adquirió dos goles de renta. La máxima ventaja del primer acto, lo que ejemplifica la extrema igualdad vivida. El conjunto donostiarra recortó y ahí se quedó. Porque Míriam Sempere salió a detener un lanzamiento de siete metros. Y lo hizo. Y el posterior rechace también. Y también el siguiente ataque local en unos tres minutos finales mágicos para la portera de Santa Pola. El primer acto terminó con un golpe franco directo ejecutado por Lima que no estuvo lejos de entrar. Alice Fernández sacó una pierna salvadora para su equipo (11-12).

El caso es que la guardameta alicantina entró en calor antes del descanso para desatar una tormenta de fuego tras él. Infernal. Sempere firmó un recital escandaloso, encadenando una parada tras otra para desesperación de las jugadoras locales y de la gran mayoría de las 3.000 personas presentes en Illumbe. De su descomunal rendimiento nació un arreón que llevó al Guardés a ponerse cuatro arriba.

Fue entonces cuando se notó la condición de local de Bera Bera. Toda la plaza de toros de Illumbe empezó a hacer ruido. A empujar. El cuadro donostiarra amagó con remontar. Incluso se puso a dos goles. Pero era el día de Sempere, MVP del partido. Y de Patrícia Lima. La central portuguesa, colosal, se echó el equipo a la espala y dio un clínic. No solo de dirección, faceta en la que acostumbra a ser brillante. Su rendimiento defensivo en el centro del 6:0 fue extraordinario. Y coronó su actuación con media docena de goles. Todo ello dentro de una actuación coral que lleva a este equipo directo a la historia del balonmano gallego para jugar la gran final contra Costa del Sol Málaga.