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El Mecalia Atlético Guardés ya conoce su destino para la eliminatoria decisiva por el título de la EHF European Cup 2025/2026, y el equipo miñoto no ha podido tener más suerte. Con remontada incluida, las eslovacas del MSK IUVENTA Michalovce han obtenido el billete en la segunda semifinal jugada este domingo y serán el rival del equipo miñoto por el título continental.

Además, dado el historial de derechos de pista de ambos conjuntos en la competición, la designación de este rival en lugar del Bursa Büyüksehir turco, cuarto semifinalista, decreta automáticamente al Guardés como anfitrión en el partido decisivo de la última eliminatoria. En otras palabras, el campeón de la Copa europea se decidirá el 23 o 24 de mayo en A Sangriña, donde la afición de O Inferno tendrá la última palabra una semana después de la ida, el 16 ó 17 en Eslovaquia.

Byala, Erice, Elche, Málaga y ahora Michalovce. El Guardés ha completado este domingo su itinerario de viaje en la EHF European Cup con la parada que le faltaba: la de la final por el título. Y no ha podido tener mejor suerte al hacerlo, pues la clasificación de las eslovacas lo beneficia de varias maneras.

Después de la victoria de categoría del equipo miñoto ante su compatriota Costa del Sol Málaga este sábado en A Sangriña, ayer llegaba el momento de decidir al segundo finalista del torneo continental, que saldría del vencedor de la segunda semifinal entre el MSK IUVENTA Michalovce eslovaco, local pero con cinco goles de desventaja de la ida, y el Bursa Büyüksehir BSK de Turquía, a priori favorito para obtener el ansiado billete.

Pero llegó la sorpresa, y un último gol a menos de 20 segundos de la bocina selló la hazaña eslava: seis aciertos de remontada, precisamente los que necesitaba para deshacer la ventaja otomana de la ida (34-29 ida, 19-25 vuelta; 53-54 el global).

Y si el hito de las de Michalovce ha sido una gran noticia para ellas, también lo ha recibido de buena gana el Mecalia, pues su clasificación implica automáticamente que el partido definitivo de esa esperada final continental se juegue ante la afición guardesa. El reglamento de EHF define que los derechos de pista en la gran final de su torneo copero dependen del historial de cada equipo en sus participaciones previas en esta eliminatoria definitiva, de haberlas: es decir, como el IUVENTA ya jugó de anfitrión en el partido de ida de su última final, la que perdió contra el Elche en 2024, en este caso le tocaría cerrar la ronda como visitante.

Y, del mismo modo, ya que el Guardés debió decidir la edición del 2023 en casa del Konyaalti turco, en esta ocasión su pista tendrá la última palabra. Un hecho importantísimo y quizá crucial para un equipo miñoto que cuenta en la grada a su séptima jugadora, y que no estaba garantizado si se hubiese clasificado el Bursa, ya que al tratarse de la primera final de la historia para las turcas se habría tenido que celebrar un sorteo para determinar el orden de los encuentros.

Pero por una vez, la suerte ha estado del lado de las de Ana Seabra y no habrá que temer una nueva tragedia en el país mediterráneo como la sucedida hace tres años, sino que O Inferno vivirá uno de los momentos más esperados de la temporada guardesa. Así, el Club miñoto ya tiene nuevas fechas a las que mirar en su calendario: viajará a Eslovaquia el fin de semana del 16 y 17 de mayo, una semana después de la Copa de la Reina; para acoger el partido del año ante una villa guardesa pletórica el 23 y 24. Una cita que subrayar con iluminador fosforito para todo el deporte gallego y el balonmano español, que revalida el mérito de una plantilla capaz de lo imposible cuando cree en su trabajo y se agarra al apoyo de una afición incansable.

Por lo demás, ningún rival puede ser un alivio a estas alturas de la competición, si bien el reto es lo que más se disfruta. El MSK IUVENTA, procedente de la turística ciudad de Michalovce, de unos 34.000 habitantes, es uno de los veteranos del balonmano europeo, llegando a militar en la Champions League en varias ocasiones, la última de ellas en la campaña 2016/2017. Desde entonces, cada año ha estado activo o bien en la EHF Cup, en la EHF European League o en la actual EHF European Cup, que estuvo a punto de coronar hace dos temporadas de no ser por la potencia de un Atticgo BM Elche que se alzó ganador.

Este curso, ha avanzado sin descanso desde la Ronda 3, con el único tropiezo de su visita al Bursa que finalmente ha terminado por aplacar; aupado por una plantilla en la que destacan las extremos Martina Popovcová y Aline Bieger (38 y 32 goles respectivamente) o la lateral Karina Soskyda (34) como fieras atacantes, así como la protección de la portería de la guardameta Iryna Yablonska, que en la semifinal de ayer alcanzó la temible cifra de 19 paradas y un 51% de efectividad.

En definitiva, es hora de sacar la pizarra y estudiar a un rival hasta ahora desconocido. Una tarea que nadie da por hecho que será sencilla llegados a este punto, pero ahí está la gracia: en la ilusión por competir y hacerse un hueco entre las más grandes.

Ana Seabra: “Seguro que en Eslovaquia tendremos un ambiente digno de una final europea”

La entrenadora del Guardés, Ana Seabra, ha valorado el resultado de la segunda semifinal de la EHF European Cup dejando claro que “sin duda, cualquiera de los dos equipos habría sido un rival difícil en la final”, pero destacando al Michalovce como “un equipo intenso y con recursos, que ha demostrado por qué ha llegado hasta aquí”. Del mismo modo, la técnica espera del primer partido un gran reto, pero también una ocasión emocionante: “Seguro que en Eslovaquia tendremos un ambiente digno para una final europea”, indicó.

Por todo ello, el objetivo es estar a la altura, y la preparadora ya ha avanzado que se pondrán a trabajar cuanto antes para “dar lo mejor de nosotras mismas en estos dos partidos” y, sobre todo, “aprovechar una oportunidad deportiva más”. En lo concreto, la filosofía de ir partido a partido se mantiene, y Seabra ve la eliminatoria como un global en el que buscarán “conseguir un buen resultado en el primer partido en Eslovaquia y poder así traer a A Sangriña un marcador que de verdad nos permita soñar”.

Crónica: Elena García