El Mecalia Atlético Guardés cayó en su visita al Granollers. Lo hizo tras un inicio fantástico, en el que llegó a obtener siete tantos de renta (5-12). Pero el cambio a 5:1 de la defensa local y la producción de la portera Nicole Wiggins invirtió la tendencia para llevar el choque al descanso con empate (14-14). A la vuelta de los vestuarios, el conjunto catalán siguió empujando y las pupilas de José Ignacio Prades, que volvía tras un mes de baja, terminaron cediendo.

El partido comenzó con ambas defensas marcando la pauta. Y las porterías. Porque tanto Marisol Carratú como Nicole Wiggins producían para sus equipos en unos compases iniciales en los que el marcador se tomaba su tiempo para crecer. Poco a poco, el Guardés empezó a sacar rédito al desempeño defensivo y a las paradas de su capitana. Así, encontró su escenario favorito. A la carrera, las pupilas de Prades establecieron un demoledor parcial de 1-7 que parecía encarrilar el choque en el minuto 20 (5-12).

Pero en este juego, el viento gira en cualquier momento. El Granollers cambió la defensa a un 5:1 muy profundo, que desactivó los ataques posicionales visitantes. Y cuando las de negro y amarillo conseguían lanzar, allí estaba Nicole Wiggings para negarles el gol. La portera de Seseña se exhibió en la primera mitad, con numerosas paradas de mucho mérito. De esa forma, el equipo vallesano devolvió el parcial en forma de 9-2. En los últimos compases, el Mecalia tuvo que jugar con dos menos por las exclusiones de María Sancha y Carolina Silva.

El equipo de Prades trató de reaccionar tras el descanso, pero la inercia del choque le había puesto en una situación incómoda. A los ataques posicionales les costaba superar el entramado defensivo y tampoco podía correr en demasiadas ocasiones porque tanto Giulia Guarieiro como Martina Capdevila finalizaban muchas jugadas, siempre apoyadas por Ona Vegué, casi infalible desde el extremo y los siete metros.

Pese a todo, el equipo visitante fue aguantando el tirón e incluso tuvo varias bolas para ponerse por delante en el tramo final. Pero unas veces la madera y otras Wiggins se lo impidieron. De esta forma, el choque entró a los últimos compases sin opciones para un Guardés que terminó por ceder ante el empuje del conjunto local.