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El Mecalia Atlético Guardés despidió el curso en casa con un partido sensacional ante el Rocasa Gran Canaria, reciente campeón de la EHF European Cup. Un choque que tuvo todos los elementos propios del espectáculo: alternativas, muchos goles, acciones de calidad y emoción hasta el último segundo, en el que Patrícia Lima estuvo a punto de dejar la victoria en A Sangriña con un golpe franco directo que Palomino sacó sobre la línea. Fue la última de las muchas acciones de la central portuguesa, monstruosa durante los 60 minutos, con nueve goles y varias asistencias mágicas marca de la casa. Con este resultado, al Guardés le basta con sumar un punto en la pista del ya descendido Salud Tenerife para garantizarse su presencia en Europa un año más.

Antes del pitido inicial, el primer equipo del Guardés tributó un homenaje a la base del club en forma de pasillo. Un reconocimiento necesario al gran trabajo de cantera realizado por la entidad miñota. Pero tras los parabienes y los abrazos, llegó el turno de la batalla. La última que A Sangriña presenciará esta temporada y, probablemente, la última que verá en bastante tiempo toda vez las obras de remodelación se intensificarán desde ya.

El comienzo tuvo alternativas. Empezó golpeando Rocasa, pero Guardés respondió de inmediato. De esa forma, el marcador fue estirándose y encogiéndose sucesivamente. Tanto Carratú como Silvia Navarro daban rendimiento en las porterías y aunque la escuadra grancanaria quería escaparse en el marcador, la miñota no se lo permitía.

No solo eso. En una fulgurante reacción tras un tiempo muerto solicitado por Prades, el equipo local se disparó. Un parcial de 5-0 llevó el marcador del 9-10 que reflejaba en el minuto 19 al 14-10 del 25. Por el medio, el liderazgo de Patrícia Lima, que se echó el equipo a la espalda con su maravillosa dirección, que aderezó con varios goles. Junto a ella, siempre explosiva, Paula Arcos y una Nazaret Calzado acertada desde el extremo.

Pero esa ventaja duró poco. Porque el Rocasa apretó los dientes en defensa y fue capaz de correr en varias ocasiones. Eso, unido a un par de despistes locales, llevó el encuentro igualado al descanso (15-15).

Esa alternancia se mantuvo a la vuelta de los vestuarios. Igual que sucedió en la primera vuelta, el choque se estaba desarrollando en tanteadores inusualmente altos para un equipo como el Guardés. Pese a ello, las jugadoras de negro y amarillo no parecían estar incómodas. Al contrario. Las locales aceptaron el reto del intercambio de golpes y fueron capaces de rascar dos goles de ventaja tras los primeros cinco minutos del segundo acto.

Pero el vigente campeón de la EHF European Cup no bajó los brazos en ningún momento. Siguió en el partido con los cañonazos de Mbengue y las carreras de Pavlovic. Prades optó entonces por hacer un cambio ataque-defensa con Pessoa y Descalzo para que la valenciana fortificase el centro del 6:0 junto a Carla Gómez y contrarrestar así el poderío visitante desde más allá de los nueve metros.

Funcionó por momentos. Pero la fortaleza grancanaria movía montañas y el choque entró igualadísimo a los compases finales. Volvió a aparecer Lima para echarse el equipo a la espalda y regalar tres asistencias consecutivas directamente sacadas de su chistera. Pese a todo, el Rocasa aguantó el tipo y todo se decidió con un golpe franco directo con el tiempo cumplido a favor del Guardés. La portuguesa asumió la responsabilidad y pese a la enorme dificultad que entrañan ese tipo de acciones, estuvo a punto de marcar. Pese a todo, el punto fue celebrado y las miñotas tratarán de hacerlo bueno en Tenerife el sábado para certificar una nueva clasificación para competición europea.