“Hemos vendido al menos cuatro décimos por máquina, así que repartimos 800.000 euros fijos”, dice Gonzalo Fernández.

Él es el dueño de la administración de lotería ubicada en el número 30 de la calle de Gondomar, que permanecía cerrada a cal y canto hasta hora y media después de que saliera el primer premio del sorteo de El Niño.

“Creemos que el premio va a estar muy repartido así que estamos especialmente contentos, es una alegría inmensa. Es alguien de Tomiño seguro”, apunta Gonzalo mientras descorcha el cava rodeado de vecinos que se siguen acercando a la administración.