Foto: Aula Alimentos de Valladolid

En lo que va de temporada las rivales del Guardés han tenido que sufrir de manera indecible a Marisol Carratú. Este mediodía, en cambio, han sido las jugadoras del Mecalia las que han experimentado qué es tener delante, protegiendo la portería, a una guardameta que se convierte en gigante y defiende a su equipo como si de un escudo impenetrable se tratase.

Lulú Guerra, le portera canaria del Aula, sumó parada tras parada hasta elevar su registro a 18 intervenciones. Contra este muro, el Guardés no ha podido hacer más que resignarse y asumir la derrota por 26-22 (11-10 al descanso) en el partido de ida de los cuartos de final de la Challenge Cup. El domingo que viene (19:00 horas) será A Sangriña quien decida la clasificación a las semifinales.

Se respiró ambiente de gala en Huerta del Rey con muchos aficionados locales y un centenar de guardeses que hicieron sonar sus bombos como si estuviesen en A Sangriña. Quizás la entrada de 1600 espectadores, como anunció el Aula en sus medios sociales, fue de récord, pero se quedó corta para las expectativas del balonmano femenino español. Aún así, los 60 minutos del choque fueron una fiesta de cánticos, aplausos y vítores para dos conjuntos que midieron fuerzas en busca de un sueño.

Buforn abrió el marcador desde los 7 metros, mismo punto desde el cual respondió Bea Puertas segundos después. El comienzo fue incierto, con intercambio de goles y sin que ningún equipo mostrase todas sus cartas. Eso sí, desde el inicio, la portera Lulú Guerra ya se hizo notar. Hubo tablas hasta el 4-4 del minuto 10 y ahí el Guardés apretó primero para el 4-6, el 5-7 con Buforn desde 7 metros y para el 6-8 de Campos. Hubo opciones desaprovechadas para irse tres arriba, pero el Aula no quería que las de Prades se escapasen. Parcial de 2-0 y vuelta a empezar (Min. 20, 8-8).

Campos primero y después Mazza colocarían un par de veces más al Guardés por delante (8-9 y 9-10) pero entre Guerra y Marisol Carratú se encargaron de desquiciar a las lanzadoras de los dos equipos y dejar el marcador invariable (10-10) durante más de siete minutos. Peñas pidió tiempo muerto a falta de dieciséis segundos, cañonazo de Grosso y renta mínima para irse al descanso (11-10).

Y la segunda parte sentó muy mal a las aspiraciones del Mecalia Atlético Guardés. El Aula salió de vestuarios como un vendaval por Huerta del Rey y antes del minuto 32 la renta local ya era de cuatro tantos (Min. 31:59, 14-10). Los lanzamientos de Grosso resultaban imparables para Carratú -poco después le daría relevo Meriem Ezbida- y un acelerado Aula iba dejando al Guardés en la estocada. Aún así, el conjunto del Baixo Miño no cejó en su empeño (14-12, 15-13, 20-18, 21-19 y 24-22) y se esforzó hasta el final para intentar sorprender a Lulú Guerra. Todos los intentos quedaron en vano atajados por la guardameta canaria o incluso desviados lejos de su portería. Guerra aún tuvo tiempo de detener un último 7m a Carmen Campos a falta de minuto y medio para desatar la locura local y permitir que el Aula aún hiciese la goma una vez más para anotarse un esperanzador 26-22.

Un resultado que para el equipo de José I. Prades “es bastante duro y que ha castigado en exceso nuestros errores”, como ha reconocido el técnico al término del partido. Prades dibuja “un partido muy serio y disciplinado para superar cuatro goles” de cara a la vuelta. Y es que ahora será ‘O Inferno’ de A Sangriña quien el próximo domingo ejerza de juez de los cuartos de final de la Challenge Cup, donde tanto Aula como Guardés pelean por alcanzar por primera vez unas semifinales. El reto no es fácil, pero por hacerlo incluso más complicado, el Mecalia también tiene que jugar este miércoles compromiso liguero contra el Rincón Fertilidad Málaga (21:00 horas, A Sangriña).

CRÓNICA: NURIA LAGO