El nuevo desafío viral que está conquistando las redes sociales en Tomiño, alienta a personas de cualquier parte del mundo a recoger la basura tirada en la calle mientras damos un paseo o practicamos deporte. Luego, lo fotografiamos y lo compartimos en las redes con el hashtag #retolimpoentretodos.
Se trata de uno de los primeros retos en hacerse viral en O Baixo Miño y que aporta algún tipo de beneficio para la naturaleza, ya que evitamos que envases como las botellas de plástico o latas de refresco que tardan años en degradarse, contaminen el medio ambiente.
El promotor de esta iniciativa solidaria que apenas tiene un mes de vida, es Richard Candendo, un vecino de Tomiño de profesión fotógrafo nacido en el Reino Unido y que reside en la villa desde hace siete años. Sale a pasear todos los días, por la mañana y por la noche, y, tres o cuatro veces a la semana, sale a correr. En su camino encontraba todo tipo de basura tirada en el suelo. No podía dejar aquello así y comenzó a recogerla. “Cada vez que salgo recojo un mínimo de una o dos latas. A la semana puedo recoger del suelo una veintena de envases diversos. Lo que más hay son cajetillas de tabaco y latas de refresco. Luego las fotografío o hago un vídeo y las tiro a su correspondiente contenedor. Después subo las fotos y el vídeo a las redes con el hashtag #retolimpoentretodos”, explica orgulloso el tomiñés por su labor de concienciación.
Todo comenzó un día que fue a buscar agua a la “Fonte do Pilón”, en Tebra, y encontró una botella de vino. Aquello le enfadó tanto que grabó un vídeo explicando su malestar. Ahora, con sus vídeos, quiere concienciar a la gente para que no tire la basura al suelo, que realice correctamente el reciclado y se una a la causa. “Cuando voy a tirar la basura veo que los plásticos no están en su contenedor, que las botellas de agua grandes o las latas no están aplastadas para que no ocupen tanto en el depósito y así evitar que el camión haga menos viajes”, comenta el deportista.
Cree que si nos cobraran por el volumen de basura que tiramos al contenedor, reciclaríamos más, no tiraríamos nada fuera y lo pondríamos en su depósito correspondiente. “Vivimos con la mentalidad de que pensamos que como pagamos, podemos hacer todo lo que nos de la gana, y no es así, porque si seguimos viviendo con esa mentalidad anclada en el pasado, la basura sigue estando tirada en el suelo. Se trata de conservar la naturaleza y minimizar nuestra huella de CO2”, expone el fotógrafo profesional.
Desde que creó la iniciativa, ya son más de doce personas las que se unieron al reto. Una de esas personas recogió a lo largo de unos 600 metros de la recta de Tebra, “54 latas y un montón de envases. La gente va en el coche y tira la basura por la ventanilla como si fuera normal”, apunta Candendo, quien se llevó una grata sorpresa el día que encontró un Actimel, grabó un vídeo tirándolo a la basura, lo etiquetó y lo subió a Instagram. “Desde la empresa de yogur me contestaron dando las gracias y me dijeron que tenía que haber más gente que hiciera este tipo de cosas. Ahora estoy pensando en que cada vez que haga un vídeo, mencionar a la marca para que las propias empresas inviertan más en codiciar a la gente de que tiren los envases donde los tengan que tirar”.
Las consecuencias de este reto no pueden ser mejores para el planeta y el medio ambiente, pues la gente, además de compartir la fotografía o el vídeo, toma conciencia sobre el problema de residuos que padecemos y pone su granito de arena para remediarlo.
