Fabio Lima es el nuevo máximo responsable de la estructura de cantera del Club Balonmán Atlético Guardés. El técnico rosaleiro y la entidad miñota así lo han acordado y, de esta forma, Lima asume el rol que tuvo la temporada pasada Abel González, que ahora pasa a ser el nuevo entrenador del primer equipo.

Será un reto apasionante para Fabio, que lo asume con ilusión, motivación y ganas con el objetivo claro de impulsar el proyecto de cantera del Guardés. Lima conoce perfectamente el club y su base. No en vano, el año pasado dirigió al Juvenil y a ambos Cadetes de la institución, con fantásticos resultados y mejoras individuales y colectivas de sus jugadoras. Antes de ello, ejerció de preparador físico en el cuerpo técnico de José Ignacio Prades, con quien conquistó el histórico título de Liga de 2017.

El proyecto del rosaleiro tendrá unos cimientos claros, que pasan por la creación y la implantación de una metodología de trabajo que será común a todos los equipos de la entidad. A partir de esos procedimientos, se tendrá un control mayor de todas y cada una de las jugadoras del club y su evolución a través de los años en las diferentes escuadras de la estructura. Una apuesta fuerte por la cantera, que necesitará una labor ardua a lo largo del presente para que los frutos se recojan en el futuro.

A partir de esa metodología, Lima trabajará junto a su equipo de entrenadores en la captación. Para ello, prevé acentuar la incidencia en el club de las escuelas deportivas, auténticos semilleros de futuro para el Guardés. Además, tiene en agenda la creación de dos nuevos equipos dentro de la estructura: el Biberón, para pequeños de entre 5 y 6 años; y el Chupete, para los que tienen 3 y 4. Lógicamente, son edades tan tempranas que la implantación del juego en sí pasa a un segundo plano en favor de potenciar las actividades psicomotrices y la coordinación. Es decir, mejorar la salud presente y futura de los niños a través de la actividad física, además de ir empezando a inocularles el bendito virus del balonmano. El propio Fabio se encargará personalmente de esta parcela, en la que también se va a implicar activamente Joao Mesquita, preparador físico del primer equipo. Además, está en agenda la creación de un campus de verano y de torneos de las escuelas deportivas.

Con las principales etapas de la hoja de ruta marcadas, el nuevo coordinador de la cantera del Guardés trabaja desde ya en dar forma a un proyecto que también tendrá sus complicaciones. El principal, la obra del pabellón de A Sangriña. No poder contar con el recinto hasta enero -como mínimo- dificultará el trabajo diario y por ello, Fabio ya está buscando soluciones de la mano del club para que el manantial del club siga brotando.

Fabio Lima: “La base debe ser el futuro del club a medio y largo plazo”

El máximo responsable de la base del Guardés está feliz por su nuevo cargo. Pero también concienciado de la tarea que tiene por delante. “Esta confianza es un premio para mí. Y también un reto. Va a ser muy complicado desarrollar este trabajo sin disponer del pabellón como mínimo hasta enero”, especifica Lima. “Que el club me haya dado esta oportunidad es el reconocimiento a todos estos años de máxima implicación en todos los roles que he tenido”, comenta.

Tenemos mucho margen de mejora y maniobra y uno de los principales objetivos es intentar aumentar el número de licencias. Sobre todo, para las categorías de menor edad”, apunta con rotundidad, sabedor de que un árbol fuerte necesita unas raíces firmes y poderosas.

El rosaleiro lo tiene claro: “La base debe ser el futuro del club a medio y largo plazo”. Con todo, entiende la dificultad que entraña surtir a un equipo que juega en la máxima categoría y que compite año a año en Europa. “Soy consciente de que, al nivel que está el primer equipo, es complicado sacar niñas de categoría juvenil directamente. Pero el objetivo debe ser que llegue arriba la mayor cantidad de jugadoras posible”, sostiene. “Para lograr eso hacen falta muchos años de trabajo detrás, en los que poder sustentar muchas categorías desde las escuelas y a través de una metodología común poder trabajarlas durante todos los escalones”, concluye.