El fuerte temporal de viento y lluvia que afecta a Galicia desde la tarde de este jueves ha provocado numerosas incidencias en distintos puntos de la comunidad y mantiene activos los avisos meteorológicos, obligando a extremar las precauciones tanto en la vía pública como en las zonas del litoral.
La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) ya había advertido del empeoramiento significativo del temporal marítimo, que alcanzó el nivel rojo (peligro extremo) en toda la costa gallega. El episodio ha dejado imágenes de gran fuerza en enclaves como Cabo Silleiro, donde se registraron olas de hasta 8,67 metros de altura, y en Oia, con rachas de viento que llegaron a los 105 km/h.
Una de las estampas más llamativas de este temporal vuelve a ser la conocida espuma de mar, un fenómeno que se repite en municipios como A Guarda y Baiona y que atrae tanto a vecinos como a visitantes. Y es que el puerto de la villa donde desemboca el Río Miño, ha protagonizado una de las imágenes del día al cubrirse con un manto de espuma que impedía la circulación.
Aunque se trata de una escena a la que los residentes están ya habituados, no deja de sorprender a quienes se encuentran de paso. “Somos de Valencia y estamos pasando unos días por aquí, y nunca habíamos visto algo así”, comentaba Carmen Pérez, que junto a su marido aprovechaba el momento para fotografiar el curioso fenómeno natural.
La situación se repitió en otros puntos del municipio, como las zonas de Fedorento y Area Grande, donde el Concello de A Guarda decidió cerrar los accesos por seguridad ante la intensidad del temporal y la acumulación de espuma.
También Baiona volvió a verse afectada por esta invasión marina, especialmente en la Praia da Concheira y en el Parque de A Palma, donde ya se había producido un episodio similar el pasado viernes. Durante la jornada, numerosos curiosos se acercaron cámara en mano para inmortalizar una imagen tan espectacular como poco frecuente.
Las autoridades insisten en la importancia de evitar acercarse a la costa mientras se mantengan los avisos activos y recuerdan que, pese a su belleza, estos fenómenos entrañan un riesgo elevado para la seguridad.
