Una conductora ha tenido que ser excarcelada esta tarde por los Bomberos del GES do Val Miñor tras sufrir un accidente de circulación en la Avenida de Portugal en A Ramallosa, Nigrán.

Los hechos sucedieron poco antes de las 17:00 horas de este sábado en la PO-340, a la altura del centro de Salud de A Xunqueira. La conductora circulaba por la Rúa Ana Isabel Costas Piñeiro, y, por razones que se desconocen, perdió el control del vehículo, cruzó la Avenida de Portugal y colisionó contra un muro de una propiedad privada.

La mujer no pudo salir por su propio pie, por lo que fue necesaria la intervención de los Bomberos para poder sacarla del vehículo, un Peugeot 106. La víctima fue evacuada en una ambulancia del 061 al hospital vigués de Povisa con pronóstico reservado.

Uno de los carriles de la PO-340 en dirección a Gondomar se vio afectado y la circulación fue regula por la Policía Local de Nigrán. Al lugar también acudió la Guardia Civil de Tráfico.

Afortunadamente el Servizo de Emerxencias Supramunicipal do Val Miñor (GES) cuenta este sábado con dos bomberos en servicio, “pero mañana sólo habrá uno, o como el pasado jueves 2 de septiembre, que el servicio se cerró por falta de personal. Si esto llega a suceder hoy con este accidente, la conductora tenía que esperar mucho tiempo, ya que, tanto los Bomberos de O Porriño como los de Vigo, estaban en otro servicio”, señalan desde el GES.

Hay que recordar que el Servizo de Emerxencias Supramunicipal do Val Miñor (GES) está inmerso en un conflicto laboral interno que comenzó hace seis años y que ha llevado a varios de sus miembros a tomar medidas drásticas. Parte de la plantilla está de baja o vacaciones, por lo que el servicio muchas veces no se cubre en las condiciones idóneas.

Una situación que comenzó a raíz del cambio del modelo organizativo realizado tras el nombramiento del nuevo coordinador y que provocó que dos de los trece miembros que conforman la plantilla “comenzasen a adoptar una actitud rebeldía y de desobediencia”, señala la representante sindical, Rosi Pereira.

Desde eso momento, a las faltas de respeto, las salidas de tono o la negativa a conducir las motobombas, se les ha sumado “las amenazas de muerte por parte de uno de ellos que me ha llevado incluso a coger una baja porque no puedo seguir con este estrés con el que tengo que trabajar. La salud mental de muchos trabajadores está en riesgo por todo esto y la Mancomunidad no toma cartas en el asunto”, explica Pereira.