La pesca del pulpo en Galicia entrará en pausa a partir del próximo 1 de mayo con el inicio de la veda biológica, un periodo que se prolongará durante dos meses con el objetivo de garantizar la sostenibilidad del recurso y favorecer su recuperación.
La medida, acordada entre la Xunta y el propio sector pesquero, llega tras los buenos resultados obtenidos en la pasada campaña, en la que se aplicó un sistema combinado de descanso con dos meses de parada biológica y uno adicional subvencionado, lo que permitió mejorar la gestión de esta especie clave.
Durante este periodo, estará totalmente prohibida la captura, almacenamiento, transporte y comercialización del pulpo, y las embarcaciones dedicadas a esta actividad deberán retirar sus artes de pesca y llevarlas a puerto.
Los datos de la última campaña reflejan la importancia económica de esta pesquería, con un total de 1.327 toneladas capturadas y un valor de mercado de 14,75 millones de euros, cifras que refuerzan la necesidad de aplicar medidas de control y conservación.
Una vez finalice la veda a comienzos de julio, la nueva campaña mantendrá las normas de protección vigentes, como el peso mínimo de un kilo por pieza. Además, durante los meses de verano se establecerán límites de captura de 35 kilos por embarcación más otros 35 por tripulante, con un máximo de 240 kilos diarios.
A partir del 1 de septiembre, estas cuotas se incrementarán hasta los 55 kilos por barco más otros 55 por tripulante, con un tope de 380 kilos al día, adaptándose así a la evolución del recurso.
Con esta decisión, la Xunta y el sector buscan equilibrar la actividad pesquera con la conservación del pulpo, asegurando su viabilidad futura y el sustento de numerosas familias vinculadas al mar en Galicia.
