Gorka Martín

El investigador posdoctoral de la Universidad del País Vasco Gorka Martín Echevarría abrió este lunes el ciclo de BARferencias de Fortalezas da Fronteira con una conferencia centrada en uno de los principales problemas a los que se enfrenta actualmente la arqueología: el uso ilegal de detectores de metales y el expolio de los yacimientos.

La charla, celebrada en el Novo Bar de Carregal bajo el título Detectores e arqueoloxía: o que non se pode facer, acercó al público el impacto que estas prácticas tienen sobre la investigación científica y sobre la conservación del patrimonio histórico.

Especializado en arqueología del conflicto y de los campos de batalla, Martín explicó que los detectores de metales son herramientas plenamente válidas para la investigación siempre que se utilicen dentro de un protocolo científico, con un trabajo sistemático, documentado y supervisado por profesionales.

Sin embargo, advirtió de que el empleo indiscriminado de estos dispositivos por parte de detectoristas ilegales «constituye una de las mayores amenazas para el patrimonio arqueológico».

El investigador insistió en que el verdadero valor de una pieza arqueológica no reside únicamente en el objeto recuperado, «sino en el lugar donde aparece y en su relación con el resto de elementos del yacimiento».

Como ejemplo, señaló que una moneda romana extraída sin registrar su ubicación o sin documentar los materiales que la rodean pierde gran parte de su valor científico, ya que resulta imposible reconstruir el contexto histórico en el que fue depositada.

Durante su intervención, Martín explicó que el uso de detectores de metales fuera de proyectos arqueológicos autorizados rompe la lectura de los yacimientos, elimina información esencial para la investigación y dificulta la reconstrucción rigurosa del pasado.

Además, puso el foco en la dimensión social del problema al recordar que el patrimonio arqueológico pertenece al conjunto de la ciudadanía y que la extracción ilegal de materiales supone, en la práctica, una apropiación privada de bienes que forman parte de la memoria colectiva.

El investigador recordó que, cuando se emplean correctamente, los detectores de metales son un recurso de enorme utilidad para la arqueología. Como ejemplo citó la investigación desarrollada en el campo de batalla de Little Bighorn, en Estados Unidos, donde el arqueólogo Douglas Scott combinó el uso de detectores con sistemas de cartografía GPS para localizar y documentar más de 5.000 artefactos, permitiendo reconstruir con gran precisión el desarrollo del enfrentamiento.

La conferencia inauguró una nueva edición de las BARferencias de Fortalezas da Fronteira, una iniciativa que traslada la arqueología, la historia y la memoria de los territorios fronterizos a espacios cotidianos, favoreciendo el encuentro entre investigadores, vecinos y personas interesadas en el patrimonio.

El programa continuará durante los próximos días con nuevas sesiones dedicadas a la minería romana en el Baixo Miño, el paisaje fortificado de Tui y del valle del Miño, la educación patrimonial y la memoria de los territorios de frontera.

Las actividades forman parte de la programación abierta del proyecto arqueológico que se desarrolla en el yacimiento de As Torres, en la parroquia tomiñesa de San Miguel de Taborda, dentro del campo de voluntariado internacional impulsado por la Xunta de Galicia.