Piño entregando material escolar a una niña marroquí

A sus 47 años, Piño Gómez, ha realizado una de las mejores experiencias que una persona puede hacer en su vida, llevar la solidaridad y la ilusión a niños de África.

El pasado 27 de diciembre, partía para Marruecos en dos todoterrenos con cinco amigos, dos de A Guarda y tres de Vigo, para participar en la XII edición del rally solidario por el país africano. El rally está organizado por una asociación de Sevilla en la que participan 33 coches y 104 personas de toda España. En O Baixo Miño lo organiza la ONG Conrazones de A Guarda.

El guardés ha destacado de su experiencia que “fue muy chula ya que llevamos de pueblo en pueblo la ilusión a niños marroquíes. Repartimos mantas, juguetes y material escolar a pequeños que no tienen nada”. Piño se asombra de los lujos que tenemos en España. “Pasábamos las noches en hoteles donde el agua caliente era un lujo y si tenía wifi y querías mandar un audio de 30 segundos por WhatsApp, tardaba como una hora y media en enviarlo”.

Los miembros de Conrazones recorrieron más de 4.000 kilómetros por 20 pueblos de Marruecos. “De pueblo a pueblo había más de 150 kilómetros. Cuando llegábamos a uno de ellos, unos escapaban, otros se acercaban y las mujeres se tapaban. El guía que nos acompañaba saludaba al que era una especie de jefe diciéndole que llevábamos regalos. Daba su aprobación y venían los niños a recogerlos dándote las gracias en francés” explica Gómez. “Había el típico niño que sonreía y el pillo que se volvía a poner otra vez a la cola para coger más regalos”.

Una de las cosas que más le llamó la atención al guardés fue que “cuando teníamos una avería en el medio del desierto, aparecía un hombre en una moto y había que negociar el precio con él. Al día siguiente tenías el coche arreglado. Fue penoso ver como un trabajador soldó el coche de un compañero sin ninguna protección ocular. Al final le regalamos unas gafas de sol.”

La vida allí es muy penosa. Las casas no tiene luz, ni agua, ni WC. Nos asustamos cuando vemos por televisión que vienen a España en patera. Yo también, si viviera allí, huiría de la miseria” afirma Piño.

Nacer mujer allí es un problema. No existen. Las cosas que más me impactaron fue ver en una cafetería a 30 hombres tomando té sin ninguna mujer, o en un bar a cuatro hombres en una comida de negocios, y la mujer de uno de ellos, en una mesa aparte porque no aceptan que coman con ellos,” comenta el guardés.

A pesar de las penurias que pasó y de las desgracias que vio en Marruecos, Piño Gómez repetiría la experiencia. “En el próximo viaje tengo la necesidad de llevar a un oculista y gafas ya que vi a una niña casi ciega que para leer tenía que acercar el libro casi a la nariz. Le regalamos unas gafas y mejoró un poco la visión pero no eran las que necesitaba”.

Piño termina dando las gracias a todas las personas que donaron el material escolar porque “sin ellos no podríamos hacer nada. Nosotros no somos héroes, ni somos nada sin la contribución de la gente”.

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