A falta de un partido para cerrar la temporada, llega la noticia que todo el celtismo esperaba, que emociona a todos por igual. La que une generaciones. La que confirma que algunas historias nunca tendrán final.

Iago Aspas renueva su vinculación con el club de su vida. Lo hace como debe hacerlo una leyenda, con presente y futuro. Firma hasta 2029 y seguirá defendiendo el escudo celeste en el césped una temporada más (“unha máis”). Y en el momento en el que dé un paso hacia fuera del terreno de juego, lo dará a la vez hacia dentro del club. Se unirá a su estructura para continuar aportando. El Iago Aspas de siempre, un nuevo Iago Aspas.

Porque aquel niño de Moaña que soñó con marcar un gol bonito con el Celta de los mayores terminó convirtiéndose en el alma de toda una afición. En el canterano que transformó lo imposible en rutina, el que nunca dejó de creer y el que hizo que toda una generación creciera sintiendo orgullo de ser del Celta.

Con él llegaron noches inolvidables, goles que forman parte de la memoria colectiva del celtismo. Llegaron récords, partidos históricos y una manera única de entender este escudo. Máximo goleador histórico del club, futbolista con más partidos de la historia con la camiseta celeste y símbolo absoluto de una afición que se reconoce en su carácter y en sus raíces.

No es que Iago Aspas sea el mejor jugador de la historia del Celta. Es que, Iago Aspas es el Celta. Un jugador que ha marcado una época, que ha construido una identidad.

Y ahora, con el Celta de nuevo rumbo a Europa. Veintitrés años después de aquella segunda clasificación continental consecutiva, con un equipo hecho en casa, con talento Feito na Madroa y con el orgullo de Galicia por bandera, Iago Aspas seguirá marcando el camino y representando mejor que nadie lo que significa defender este escudo.

Porque la historia de Iago Aspas y el Celta continúa.