CEDIDA

Durante la noche del miércoles 10 de noviembre, aparecieron unas pintadas ofensivas en el domicilio de uno de los trabajadores y frente a otros domicilios de otros trabajadores que no secundan la huelga en IKF. Estas pintadas, dicen desde la empresa, se añaden a diversos acontecimientos recientes, «cuyo objetivo es la intimidación, el sabotaje y la violencia, que han tenido lugar en la fábrica y sus alrededores».

Todo esto tiene lugar en el contexto de la huelga (ahora indefinida) que dio comienzo el pasado 14 de julio en la fábrica de Imerys Kiln Furniture España (IKFE), en A Guarda y que se anunció el 8 de julio.

«IKFE expresa su más enérgica condena de los hechos ocurridos, que representan una clara señal de vandalismo y una alarmante radicalización de la forma de proceder relacionada con el ejercicio del derecho a la huelga. Las amenazas y la violencia contra quienes no comparten la misma opinión también atenta contra nuestros valores como empresa. Dado que asegurar que todos y cada uno de nuestros empleados puedan ir y volver del trabajo en condiciones de seguridad, todos los días, es una mayor prioridad, estas acciones están siendo investigadas para adoptar las acciones legales necesarias que salvaguarden los intereses de la compañía y sus trabajadores, frente a tales acto de violencia e intimidación», afirman desde la empresa.

IKFE quiere retomar las conversación en relación con esta movilización social «como ya ha demostrado a través de las 12 reuniones de negociación con el comité de empresa/comité de huelga, y en las que Imerys ha aceptado numerosas de las condiciones que los representantes de los trabajadores pedían, respetando escrupulosamente las condiciones y la seguridad de nuestros trabajadores. Lamentamos, así mismo, las consecuencias que esta movilización social pueda acarrear al funcionamiento de nuestros clientes. IKFE está haciendo todo lo que puede para asegurar que los pedidos de nuestros clientes puedan ser producidos y entregados tan a tiempo como sea posible«, señalan.