Nigrán vivió este 5 de enero una jornada mágica e inolvidable con la celebración de la Cabalgata de Reyes, que congregó a cientos de familias en las calles del municipio y culminó con una multitudinaria recepción final en el Pabellón de Panxón. La cita estuvo marcada por la fantasía, la creatividad y un claro mensaje a favor de la paz, en un desfile que convirtió Nigrán en un auténtico reino encantado.
La Comitiva Real inició su recorrido a las 15.30 horas en la Praza do Concello, donde Melchor, Gaspar y Baltasar recibieron a los más pequeños antes de comenzar el desfile por el centro de Nigrán y A Ramallosa, para finalizar con una gran fiesta en Panxón. A lo largo de todo el itinerario, los Reyes Magos y sus pajes repartieron más de 600 kilos de caramelos y gominolas sin gluten, haciendo las delicias de niños.
Uno de los grandes protagonistas de esta edición fue el espectacular séquito artístico creado con más de 15.000 globos biodegradables, que se entregaron posteriormente a los más pequeños en el pabellón. Palomas de la paz, osos panda, camellos, flamencos, medusas, pulpos y barcos pesqueros llenaron las calles de color y simbolismo, acompañados por más de 40 animadores.
El alcalde de Nigrán, Juan González, destacó el carácter especial de esta cabalgata y el trabajo organizativo realizado, señalando que “os reis e os seus paxes repartiron máis de 600 kilos de caramelos e gominolas sen glute nun desfile organizado pola empresa de animación sociocultural Barafunda, que encheu Nigrán de creatividade e maxia nun día tan importante para os máis pequenos, con figuras realizadas con máis de 15.000 globos biodegradables”.
Como ya es tradición, a las 16.30 horas la comitiva retomó el desfile encabezada por la Rondalla do Centro Cultural de Santiago de Parada, junto a los patinadores del Club Patinaxe Nigrán, seguidos del gran séquito real y de Sus Majestades de Oriente.
La jornada concluyó en un Pabellón de Panxón completamente abarrotado, donde los Reyes Magos realizaron una recepción individualizada a los niños, repartiendo los globos que habían formado parte del desfile y poniendo el broche final a una tarde cargada de ilusión, emoción y tradición.

