La falta de un ascensor obliga a una niña enferma a subir las escaleras con la ayuda de los profesores
ALFREDO // Pilar y su hija Uxía en la silla de ruedas delante del CEIP Pintor Antonio Fernández de Goián

Pilar Domínguez está desesperada. Su hija Uxía, de tan sólo once años, tiene osteogénesis imperfecta, una dolencia de las denominadas raras, más conocida como enfermedad de los huesos de cristal. Esta dolencia le provoca problemas de corazón, de piel, está quedando ciega de un ojo, tiene síndrome de Word Parkinson White y esclerosis en la columna, que le impide coger cosas de más de dos kilos peso.

Uxía cursa 5º de primaria en el CEIP Pintor Antonio Fernández de Goián, Tomiño. Su aula está en la primera planta del centro educativo. Su madre lleva más de cuatro años reclamando un ascensor para la pequeña. “Diariamente tiene que subir 21 escaleras para ir a clases y, con la enfermedad que padece, le cuesta mucho trabajo”, apunta la progenitora.

Pero ahora los problemas se agravan para la menor. Desde hace unos días, Uxía tiene un pie vendado porque un cartílago de crecimiento se le ha inflamado y no pude apoyar la extremidad en el suelo. “Lo tiene que tener en reposo y para ello tiene que usar una silla de ruedas. El problema viene a la hora de usar las escaleras para ir a clase. Los profesores del centro tienen que ayudarla. Uno le ayuda a subir o bajar las escaleras y otro le sube o baja la silla. Lo malo es que cuando lo hace, ella tiene que hacer fuerza en la pierna sana, cosa que le está perjudicando mucho”, asegura la madre.

Con este problema, la menor no puede salir al recreo. Este martes se quedaron unos compañeros con ella y tampoco pudo asistir a clase de gimnasia. “Pedimos que de una vez por todas que instalen el ascensor, no sólo para mi hija, sino para cualquier alumno o persona que tenga que usar un elevador por diferentes motivos. En los tiempos que estamos, esto no puede estar así”, declara la madre resignada.

Pilar afirma que ni la Conselleria de Educación, ni el Concello de Tomiño, se han puesto en contacto con ella. “Nunca he recibido una llamada de nadie. Una vez me dijeron que la instalación del ascensor no es viable porque tiene un mantenimiento muy caro”, asevera.

Por su parte, la directora del centro, Mirta Misa, indica que es algo puntual ya que en unos días a Uxía le van a quitar el vendaje. “Hemos valorado de bajar su aula para la planta baja, pero es inviable, porque las especialidades y los ordenadores están arriba”, señala. La directora comunicó la situación a inspección educativa y el próximo viernes se acercarán al centro para valorar el problema.