La Galiña Azul de O Rosal inició el pasado viernes 4 el nuevo curso con sus instalaciones adaptadas a las nuevas necesidades provocadas por el COVID-19. Concello y dirección del centro trabajaron mano a mano para comenzar el curso escolar de la forma más normalizada posible, garantizando la salud de niños y trasladando a los padres y madres un mensaje de tranquilidad.

A lo largo del verano, se llevaron a cabo diferentes trabajos de mejora en esta escuela infantil enfocados a paliar la situación provocada por el coronavirus y adaptar las instalaciones a las medidas de prevención establecidas para evitar contagios. Así, se dotó al centro de vallas de tipo New Jersey, un material originariamente ideado para la separación de espacios en las obras que resulta el más apropiado para separar a los grupos de niños de distintas edades, ya que los niños no pueden tirarlas ni dañarse con ellas. Además, al ser móviles permite cambiar fácilmente la disposición de espacios en caso de necesitarlo.

Junto con estas vallas, también se delimitó el arenero de la Galiña Azul con un vallado de madera que permite controlar al grupo burbuja que está en su interior y evitar que se mezcle con otro. También se está trabajando en el cambio del fregadero por uno más grande que facilite el trabajo de lavado y desinfección de juguetes, en la colocación de dispensadores de papel y jabón en los baños y en la instalación de una mampara de ducha o de un timbre inalámbrico que permita la entrada a personas ajenas al centro por puertas diferentes a de las del alumnado.

Además de estas mejoras, el Concello realizó en estos meses otras tareas de mantenimiento, como el tratamiento de las baldosas del comedor con un producto antideslizante, la limpieza de las cristaleras exteriores o la puesta a punto del césped y del arenero.

Desde el Concello se quiere poner en valor la implicación y el trabajo realizado por todo el personal de esta escuela infantil para establecer todos los protocolos de seguridad necesarios para garantizar la salud del alumnado y para que el arranque del curso transcurra con la mayor normalidad. También se quiere agradecer la labor de los operarios municipales que trabajaron en las diversas tareas de acondicionamiento del centro.

Antes del final del curso, la alcaldesa de O Rosal, Ánxela Fernández, mantuvo una reunión con el Consorcio Galego de Servizos de Igualdade e Benestar, del que dependen todas las escuelas Galiña Azul, para tratar entre otros asuntos la dotación de material para los centros. De este modo, el Consorcio colaborará también con la compra de mesas abatibles y de las taquillas que necesite el personal de la escuela.