ALFREDO // Agentes de la Unidad de Intervención de Armas y Explosivos de la Comandancia de la Guardia Civil de Pontevedra en los trabajos de inspección

El cielo de Baiona se iluminó el pasado sábado con la espectacular tirada de fuegos artificiales con motivo de las fiestas de la Anunciada. Miles de persona se acercaron a la villa marinera para disfrutar de un espectáculo pirotécnico único en la zona.

Pero para que nosotros disfrutemos del espectáculo y que no haya que lamentar males mayores, agentes de la Unidad de Intervención de Armas y Explosivos de la Comandancia de la Guardia Civil de Pontevedra, realizaron horas antes una exhaustiva labor de control de los 200 kilos explosivos que, la empresa pirotécnica encargada de su lanzamiento, Argimiro Alborés, tenía sobre la arena de la playa A Ribeira y sobre la explanada del muelle baionés.

El cabo Amable, con décadas de experiencia en este tipo de inspecciones, y su compañero, Martín Villanueva, realizaron en Baiona la inspección número cien en lo que va de verano en este tipo de eventos. “La de Baiona es la quinta de la provincia por cantidad de material tras la de Bouzas, Lalín, Pontevedra y Caldas”, señaló Villanueva.

Los agentes comprobaron también que todos los datos sobre la procedencia, cantidad y la persona que tiró los fuegos son los mismo que figuraban en la autorización de la Subdelegación. Después se revisó a conciencia todas las medidas de seguridad, así como el dispositivo de emergencia que se marca por protocolo por si hubiera algún imprevisto.

Desde que en el 2010 entró en vigor el primer reglamento específico para la actividad pirotécnica, la siniestralidad descendió en un 95%. La seguridad de todos lo espectáculos en la provincia a día de hoy es máxima aunque, como en cualquier profesión, siempre hay un margen de posibles incidentes”, indicaron los agentes.