La Isla de Tali

El refugio La Isla de Tali ha vivido uno de los rescates más duros de los últimos tiempos. Lo que comenzó como la recogida de una camada de cachorros terminó convirtiéndose en una intervención de emergencia en una vivienda de Vigo donde convivían cerca de una veintena de animales en condiciones extremas, en un caso relacionado con el conocido síndrome de Noé.

Desde la protectora explican que encontraron a los perros viviendo entre heces, basura, ansiedad y mucho miedo, con cachorros infestados de garrapatas y madres agotadas y enfermas. “De todos los cachorros que habían nacido, solo sobrevivieron siete”, relata Tali todavía conmocionada por la situación encontrada.

Pero detrás de aquel escenario había también una historia humana marcada por la soledad, la depresión y el abandono social. La propietaria de los animales, aseguran desde el refugio, había pedido ayuda en varias ocasiones sin éxito. En lugar de apoyo, recibió insultos, malas contestaciones y rechazo.

Ante el acoso y presión por su situación, desesperada, «nos pidió ayuda. Y cuando confió en nosotros, nos preguntó llorando. ¿De verdad los veis tan mal? ¿De verdad creéis que esto síndrome de Noé? Nos confesó incluso que por las noches soñaba con que un ángel vendría a rescatarla», señala Tali.

Desde La Isla de Tali quieren lanzar un mensaje claro, «el síndrome de Noé no siempre nace de la maldad, sino muchas veces de una enfermedad mental no tratada». Por eso han decidido abordar este caso desde una perspectiva humana y social.

Esto es un síndrome de Noé, pero lo más triste es que en muchas ocasiones no proviene de la maldad de una persona, sino de una enfermedad mental de la que no es consciente”, explican desde el refugio. “Muchas veces deriva de la depresión, de la soledad y de la falta absoluta de ayuda. Mientras la sociedad señala a estas personas, ellas también están sufriendo”.

La escena que encontraron impactó a todos. “Salimos de allí con 14 animales y el corazón completamente roto”, reconocen. Los perros rescatados permanecen ahora ingresados en centros veterinarios para recibir tratamiento, desparasitación y cuidados intensivos antes de iniciar un proceso de recuperación física y emocional.

Además de atender a los animales, la protectora ha decidido acompañar también a la mujer afectada. “No queremos juzgar a esta mujer, queremos ayudarla a recuperar la dignidad que una enfermedad mental le hizo perder”, señalan desde La Isla de Tali. Incluso estudian organizar grupos de voluntarios para colaborar en la limpieza y recuperación de la vivienda.

El refugio recuerda que todavía quedan más perros por rescatar y hace un llamamiento urgente a la colaboración ciudadana. Necesitan ayuda económica para afrontar esterilizaciones, tratamientos veterinarios y alimentación, pero también manos voluntarias y familias de acogida.

Ellos ya han sobrevivido demasiado. Ahora les toca empezar a vivir. Hay animales que sufren, pero también personas completamente desbordadas que necesitan ayuda profesional y humanidad”, afirman emocionados desde el refugio.

La Isla de Tali