El pasado domingo se celebró la VIII Marcha Cicloturista de Oia, con un recorrido atractivo por el Baixo Miño y el Val Miñor, y como gran fascinante Muro de Sijente.

En la mañana de este domingo, tuvo lugar la VIII Marcha Cicloturista de Oia, que a pesar de las grandes dificultades de la actualidad, logró salir adelante con éxito al congregar a 125 corredores llegados de toda Galicia, del resto del país y el extranjero. A las 9:00 horas se procedió al corte de cinta al cual asistieron la Alcaldesa, Cristina Correa, el Concejal de Deportes, Modesto Pereira, el Presidente de Ciclismo Oiense y Organizador de la prueba Aser Estévez, y el Padrino de la Marcha y Director del equipo ciclista profesional gallego Gios Kiwi Atlántico, Enrique Salgueiro.

La prueba contó con un recorrido de 105 kilómetro por los concellos de Oia, A Guarda, O Rosal, Tomiño y Baiona, recorriéndose la mayor parte de las comarcas del Baixo Miño y del Val Miñor durante la jornada. Además, los participantes contaron con tres tramos libres en subida, el primero entre Tomiño y Pinzás, el segundo entre Mougás y el Alto de Cruz de Pau, y el tercero entre Burgueira y el Alto de Sijente.

El recorrido fue neutralizado hasta el kilómetro 80, excepto la ascensión a Pinzás, pero a partir de ese momento fue casi una carrera con numerosos premios en juego, la gran novedad de este año. El corredor baionés Mario García logró coronar en primera posición el Alto de Pinzás, el cedeirés Iván Prieto cruzó en cabeza en el Puerto de A Cruz de Pau, y el vigués Juan Luis López de Guereñu, se impuso en el Muro de Sijente.

Otros premiados de la prueba fueron para el Club Ciclista Bueu como el más numeroso, los guardeses Javier Sanz y Eva Pinhel fueron los más jóvenes, el local Carlos Alonso y la viguesa Ana García fueron los más veteranos, y Veeti Vainio, el corredor más lejano, al ser natural de Finlandia. Julio Herrero se llevó el premio a la combatividad al terminar la prueba entre los mejores con bicicleta de montaña.

Todos ellos debieron cumplir con las pautas y normas de seguridad sanitaria establecidas en el Protocolo de la Federación Gallega de Ciclismo y de la Xunta de Galicia, para evitar contagios y aglomeraciones en un contexto marcado por la pandemia del Covid-19. El control de temperatura a la hora de retirar el dorsal y el uso de la mascarilla, fueron junto al distanciamiento social, la tónica de la jornada.

El organizador de la marcha, Aser Estévez, reconoció que «la prueba salió adelante por el esfuerzo y apoyo económico y material, un año más, de todos los colaboradores y patrocinadores del evento por volver a hacer realidad la Marcha Cicloturista de Oia en un año muy complicado por la pandemia del Covid-19, que nos llevó a aplazarla, pero que finalmente pudimos celebrar por suerte este 2020, y hacer que no sea un año vacío, ofreciendo espectáculo, diversión y deporte saludable a numerosas personas de toda Galicia, el norte de Portugal, del resto de España y el extranjero.