ALFREDO

No es un momento sencillo para abrir un negocio este año. Nunca lo es, pero esta pandemia que ha golpeado de lleno a todos los sectores, especialmente al de la hostelería y restauración, es aún más difícil. Rui Paulo y Cristina María se han aventurado a abrir su propio restaurante en un momento tan excepcional como el que atravesamos. “Es una aventura, pero hay que trabajar y arriesgar como sea, porque en casa no te puedes quedar”, afirma este matrimonio portugués afincado en la zona desde hace más de una década.

En noviembre abrieron las puertas de “O Silleiro”, antes La Hermida y O Mar 3, un mítico restaurante por el que pasaron cientos de novios para celebrar su boda y que llevaba unos diez años cerrado. Su amplio salón y una magnifica ubicación en As Mariñas, Oia, con unas excepcionales vistas sobre el Océano Atlántico, le auguran un futuro prometedor.

Tras años empleados en el sector, se pusieron al frente de una cafetería en Viladesuso, y, ahora, la oferta del dueño del local les empujó a dar el salto. “Cuando abrimos no había restricciones en Oia, pero ahora tenemos que adaptarnos a la situación. Nuestra suerte es que tenemos una terraza muy grande y debemos de servir allí los menús, porque el salón está cerrado al público”, explica Rui Paulo.

A pesar de que en tan sólo un par de meses se hicieron con una buena clientela, no tienen empleados, y poco a poco van afrontando el día a día. “Tenemos obreros que vienen todos los días a comer nuestro menú de ocho euros, bien carne o pescado, que lo servimos en fuentes, al estilo portugués”, señala Rui, quien indica también que tienen platos a la carta, como picaña, churrasco, bacalao de Noruega o cocido los domingos, “sea como sea hay que ganarle la batalla al Covid”.