La Coordinadora para o Estudo dos Mamíferos Mariños (CEMMA) ha informado sobre la evolución de dos arroaces, una hembra adulta y su cría, detectados por primera vez en mayo de 2024 en el puerto de A Guarda y que desde entonces se han convertido en un caso singular de seguimiento en las costas gallegas.
Los ejemplares, bautizados como “Ladeira” y “Ladiña” por su presencia habitual frente a la playa de Ladeira en Baiona, permanecieron en esa zona durante todo el verano de 2024, y en septiembre de ese mismo año, se acercaron al puerto de Oia.
Según los biólogos de CEMMA, la hembra adulta mostraba un comportamiento peculiar, necesitaba permanecer quieta en superficie durante horas para descansar, y tras esas pausas, retomaba con normalidad su actividad habitual, alimentarse, bucear y desplazarse junto a su cría.
Con la llegada del invierno, madre e hija regresaron temporalmente al puerto de A Guarda y posteriormente se desplazaron a la Ría de Vigo, buscando aguas más tranquilas. En la primavera de 2025 comenzaron a desplazarse hacia el norte, siendo avistadas en diferentes puntos de la Ría de Arousa, donde pasaron gran parte del verano.
Una dolencia en la madre y heridas en la cría
Los técnicos de CEMMA atribuyen el comportamiento inusual de Ladeira a una posible patología respiratoria o digestiva que le causa dolor y la obliga a descansar en superficie. Además, se ha detectado que Ladiña, la cría, presenta una profunda herida en la aleta dorsal, probablemente provocada por una línea de pesca, que ha dejado una visible desviación en la parte superior de la aleta.
Piden respeto y cautela ante su presencia
Tras más de un año viviendo sin integrarse en ningún grupo estable, Ladeira y Ladiña son consideradas arroaces solitarios. Aunque no interactúan con personas, la CEMMA recuerda que deben ser respetadas y observadas desde la distancia, especialmente en los momentos en los que la madre permanece quieta en superficie. “É importante non achegarse nin molestar ás dúas, sobre todo cando Ladeira descansa. Calquera presión pode afectarlle e obrigala a moverse innecesariamente”, subrayan desde a organización.
Desmienten rumores y piden colaboración ciudadana
En los últimos días, han circulado en redes sociales bulos y rumores falsos sobre su procedencia o supuestos intentos de alimentación en cautividad. CEMMA ha desmentido tajantemente estas informaciones, recordando que se trata de animales salvajes y que no proceden de ningún delfinario.
La organización pide que, ante cualquier avistamiento o incidente, la ciudadanía contacte con el teléfono de la UNIMOBIL de CEMMA (686 989 008), donde pueden enviarse avisos, imágenes o consultas para contribuir al seguimiento científico y a la protección de estos dos arroaces que, por su historia, se han ganado el cariño de muchos vecinos del litoral gallego.
