ALFREDO // Lara y su perra Senna

Lara Martínez es educadora, adiestradora, técnica en intervenciones asistidas y cuidadora de animales en Baiona. Su trabajo se enfoca en modificar conductas indeseadas en perros, en educación de cachorros, así como en la socialización de ciertos canes que no han tenido una educación adecuada que les repercute en el día a día.

La especialista, directora y emprendedora en Lara Martínez Educación Canina con servicios de guardería y una tienda online recién abierta, nos habla de la importancia en la educación de las mascotas para una buena convivencia en la sociedad. La educadora recomienda informarse de las necesidades del perro antes de adquirirlo.

Estamos teniendo un problema bastante grave porque los perros tienen exceso de apego, es decir, los estamos malcriando de tal manera que le creamos ciertos problemas de conducta”, indica Lara Martínez. La educadora canina recomienda cambiar nuestra percepción de mirar al perro. “No podemos mirarlo como si fuera una persona, porque no lo es. Tiene instintos primarios que hay que cumplir. Cuando sólo le estamos aportando cariño al perro de una manera incontrolada sin darle sus necesidades básicas y primarias, podemos crearle conductas de destrozamientos, que te ladre, que muerda cosas, que no lo puedas dejar solo, etc. No olvidamos que el perro necesita unas pautas, un control”, señala.

La pandemia disparó la compra y adopción de perros para combatir la soledad o hacerles compañía a los pequeños de la casa. Pero el regreso a la denominada nueva normalidad agravó los desequilibrios psicológicos de las mascotas. Lara Martínez asegura que el perro tiene un periodo de aprendizaje que no podemos cambiar, por eso recomienda contactar con ella para corregir el problema.

“Aportamos conocimientos al dueño del animal mediante sesiones de una hora para que pueda entender de que porque el perro actúa de esa manera y de como corregirlo. Hacemos un plan individualizado del caso y una valoración previa del perro para ver lo que necesita y luego se elabora un plan de trabajo y se trabaja con el animal y el dueño. Vamos a domicilio o buscamos espacios con ciertos estímulos que el perro pueda necesitar”, explica la educadora.

La baionesa quiere denunciar el intrusismo laboral que existe en el sector. “Me llegan perros que han venido después de probar dos o tres educadores caninos y que luego tienen comportamientos irreversibles por culpa de no haber atajado antes el problema”, asegura.