CEMMA

Los objetivos de las cámaras de televisión y prensa de toda España tenían puesta su mirada en el delfín Manoliño después de que alguien le disparara un arponazo y lo dejara malherido.

Los vecinos de Muros acogieron al cetáceo en su ría como un miembro más de la comunidad. Confi (Manoliño) vivía aquí en solitario desde finales de 2019. Desde la Cemma consideran que fue expulsado de su manada, como le pasa a todos los machos cuando dejan de ser dependientes de su madre, por lo que vivió una grave situación de estrés postraumático que consiguió superar y desarrollar su día a día cerca de los humanos. Esta situación provoca muchas distorsiones en su comportamiento.

La CEMMA investiga y da seguimiento a su caso desde que los navalleiros de Noia y Porto do Son avisaron de su presencia. Desde el principio se dieron recomendaciones sobre qué hacer y qué no hacer a las autoridades, a los profesionales marinos y al público.

«La mayoría de las recomendaciones no fueron seguidas, al contrario, todo se hizo justo al contrario de lo que se debía hacer«, señalan los biólogos. A pesar de la información pública, «los bañistas y usuarios de la costa hicieron caso omiso, no hubo vigilancia, no se impusieron multas por situaciones punibles, no se hizo ninguna de las recomendaciones básicas con base en la gestión de este caso la omisión de acciones«, añaden.

La más grave fue el arponado que alguien le disparó con intención de matarlo. Desde la CEMMA intentaron acercarlo a tierra para extraerle el arpón, pero la desconfianza del animal lo hizo imposible. «Durante los operativos hubo momentos de contacto directo con él, pudimos cogerlo y tocarlo pero no atraparlo para sacarlo del agua. En esos operativos hubo oportunidad de retirar el arpón con una llave especial que tienen para desmontarlo pero no fue efectivo», comenta Alfredo López.

El análisis del arpón indicó que a pesar de la gravedad del hecho, no afectó órganos vitales, que fue clavado entre 12 y 20 cm con la muerte abierta y ocurrió en la zona subcutánea del lateral izquierdo en sentido ascendente. La herida no fue fatal y no le impidió nadar.

Desde el primer momento, los miembros de REVARGAL estuvieron presentes en Freixo horas después del primer aviso de la presencia del arpón en el cuerpo de CONFI el domingo 30. En tiempo récord, se puso en marcha el primer operativo de análisis y recogida de CONFI en menos de 24 horas, el día 31. A partir de ese momento se realizó un seguimiento diario y se realizaron cinco acercamientos, el 30 y 31 de octubre y el 1, 5 y 11 de noviembre.

Dada la situación y la imposibilidad de captura mediante acompañamiento y cerco, se decidió dejarlo solo para buscar una situación más adecuada. Se controlaba diariamente su presencia en el puerto de Freixo y en otros puntos de la Ría.

En la mañana del 15 se recibe la noticia de que el arpón no se presenta clavado en el costado. «Se puso en marcha un operativo de seguimiento que en la tarde de ese mismo día mantuvo una estrecha vigilancia en el puerto de Freixo hasta las 18.00 horas, tanto desde mar como desde tierra y se constató la ausencia de la varilla. No sabemos si aún tiene partes metálicas incrustadas«, añaden.

«Durante las operaciones realizadas entre los días 1 y 5, hubo varios accesos para contactar con la varilla e incluso hubo un intento de extracción con llave, en inmersión, sin llegar al objetivo. Es posible que esos intentos de extracción debilitaran la articulación de la muerte y los golpes que le propinó la CONFI en el costado lograran desarticularla», explican desde la CEMMA.

«En la operación del día 11 se observó que la varilla estaba muy caída y oscilante, y no rígida y penetrante como en los días anteriores. El debilitamiento en esos días y el roce constante pueden haber provocado que el cuerpo principal del arpón se desprendiera. Queda por determinar el aspecto de la herida o averiguar, si se permite el contacto físico, si hay algún residuo metálico incrustado. En cualquier caso, ya no se propondría una captura inmediata», concluyen.