Vigo ya tiene un nuevo protagonista de la Navidad, Mauro Espada Barcón, un niño de 12 años que lleva siete años decorando su habitación con sus propias creaciones y ha construido toda una ciudad en miniatura. Estudia primero de la ESO en el IES Rosais II y también cursa música en Mayeusis, pero su verdadera pasión llega cada temporada navideña, luces, papel, Lego y mucha imaginación.
Mauro recuerda sus inicios. “Con seis o siete años memorizaba las luces que veía por las calles de Vigo y las dibujaba. Luego, mientras hacía una ciudad de Lego, fui poniendo los adornos navideños que dibujaba en papel y los recortaba para colocarlos en mi habitación”. Lo que empezó como un simple juego ha evolucionado hasta convertirse en una ciudad completa, que bautizó como Stuttgart, con edificios, luces y hasta su propio alcalde y alcaldesa de Lego, que reparten discursos desde la tarima durante el encendido.
“No hago esto para competir, aunque a veces sí me gusta comparar con las luces de Vigo, sino porque quiero seguir creando y disfrutando con ello”, explica Mauro, que también admite que su hermana Sabela colabora en algunas tareas. Todas las decoraciones están hechas a mano, salvo las luces LED, y cada año dibuja y guarda un registro de los modelos que más le han gustado, aunque suele rehacerlos cada temporada para mantener la frescura de la ciudad.
Este año, Mauro comenzó a trabajar en su ciudad navideña el 3 de julio e inauguró la iluminación el sábado, adelantándose incluso a Abel Caballero, para después poder recorrer y disfrutar del alumbrado de Vigo. «Un día me encontré al alcalde por la calle y le dije que encendiera las luces antes que él, y luego en un programa de televisión dijo que había niños en Vigo que inauguraban el alumbrado navideño antes que él«, subraya el pequeño.
“Pocas veces he contado todas las luces porque son muchas, pero este año creo que he superado las 700. Puede acercarse incluso a las mil”, afirma con orgullo. Además de las luces, la ciudad está habitada por unos 500 muñecos de Lego, Playmobil y Super Things, que representan a los ciudadanos de la ciudad imaginaria. Entre ellos, destacan Alfredo, el alcalde, y Sara, la alcaldesa, personajes que dan vida a la ciudad en miniatura.
Mauro también ha ideado su propio sistema de transporte público, autobuses TPS, que son las siglas de transporte público estugareño, de la ciudad que él mismo creó. “Cuando era más pequeño, las luces eran de peor calidad y usaba celo para colocarlas. Era un poco desordenado, pero voy mejorando y experimentando cosas nuevas”, recuerda el joven creativo.
Con una mezcla de ingenio, paciencia y pasión, Mauro ha conseguido convertir su habitación en un espectáculo navideño único que convoca a toda la familia cada año y que demuestra que la Navidad se vive con más intensidad con los ojos de un niño. En su ciudad, la ilusión no tiene límites.
