RUBENS

El Concello de Baiona ha decido tomar medidas en el asunto después de que las campañas de información no hayan surtido efecto entre los vecinos. Cada vez es más común encontrar en calles y plazas del municipio numerosos excrementos de perros, especialmente en el casco viejo.

En este sentido, los ciudadanos de Baiona se han concienciado y se ha avanzado mucho en los últimos años, pero todavía son muchas las quejas que los ciudadanos hacen llegar al Departamento de Medio Ambiente. El objetivo del Concello es que esta práctica se extinga.

El dueño tiene la obligación, entre otras, de estar al día con el calendario de las vacunas, pero además hay algunas acciones, como la de recoger los excrementos, que también es obligatoria y que en ocasiones cae en el olvido.

La Concejalía de Medioambiente sigue apostando en mejorar la limpieza de las calles y espacios públicos de la villa. “Desde el departamento, y a pesar de que se ha avanzado en la concienciación, seguimos localizando prácticas incorrectas de los dueños de animales de compañía que no recogen los excrementos, haciendo recaer esta carga en los empleados de limpieza. Esta información ha sido trasladada a la Policía Municipal para que ejerza a partir de esta semana una mayor vigilancia que permita sancionar este tipo de conductas incívicas,” asegura María Iglesias.

Pese a las campañas de información, sigue habiendo excrementos en las calles. Es un hecho grave por el riesgo que conlleva para la salud pública, motivo por el que la Ordenanza Reguladora de la Circulación de Perros por las vías y espacios públicos lo tipifica como infracción grave, sancionable con multas de entre 90 y 150 euros”, explica Iglesias.

El artículo 4 de esta Ordenanza limita la acción de los perros en las vías públicas. En él se recoge que los poseedores de estos animales deberán cuidar de que no ensucien las calles y espacios públicos con sus deposiciones. En el caso de que estas se produzcan, están obligados a limpiar los excrementos de forma inmediata desde el punto de vista higiénico,” asevera la edil.

Esta ordenanza está compuesta por otros artículos en los que se detallen determinados requisitos obligatorios para los dueños de los animales, como la obligatoriedad de que los perros tienen que ir sujetos por una cadena o correa, exceptuando se utilicen para tareas agrícolas, ganaderas o los de caza mientras desarrollen actividades en el ámbito rural y los que, en compañía de una persona responsable, circulen fuera de los núcleos urbanos, por terrenos agrícolas, forestales o costeros, siempre que no sea en presencia de terceras personas.

También figura el uso obligatorio del microchip para todo tipo de cánido y el uso obligatorio de bozal para los perros considerados de razas peligrosas.

Asimismo, la ordenanza recoge en su artículo 3 la prohibición de la circulación y estancia de perros en las playas y los espacios públicos de acceso ellas en el periodo que va desde el 1 de junio hasta el 30 de septiembre de cada año. Exceptuando de la prohibición a los perros-guía de invidentes y minusválidos.