ALFREDO // José Ferreira con Umbre, un potro de año y medio.

La pasión por los caballos ha llevado a José Ferreira a crear hace apenas un año un proyecto equino que combina experiencia internacional y una clara orientación al deporte.

Se trata de las Cuadras José Ferreira, una explotación ubicada en O Rosal, en una zona con un microclima que favorece mucho las condiciones para los pastos y para poder desarrollar la actividad centrada en la cría, recría y formación de caballos de deporte, principalmente de raza centroeuropea KWPN.

José Ferreira, de 39 años y natural de A Guarda, ha decidido asentarse en O Rosal tras casi quince años desarrollando su carrera profesional en Barcelona. “Esto es el resultado de muchos años de trabajo. Es un sueño hecho realidad que ahora empieza a tomar forma, gracias también a mis padres que siempre me apoyaron desde pequeño”, explica.

El objetivo de la explotación es claro, la formación, cría y recría de caballos destinados al alto rendimiento deportivo, especialmente en disciplinas como la doma clásica. La raza predominante es la KWPN, una de las más prestigiosas de Europa en el ámbito deportivo.

Los ejemplares llegan con aproximadamente seis meses de edad, mediante transporte especializado para animales, y se adaptan sin problema al clima del sur de Galicia. Actualmente cuenta con cuatro caballos en la finca, entre ellos dos yeguas preñadas con las que ha iniciado ya su propio proyecto de cría en casa. También destaca Umbre, un potro de año y medio. “Yo crío y recrío y después el objetivo es la venta de los ejemplares en el mercado centro europeo, principalmente el holandés”, explica.

La finca cuenta con casi dos hectáreas de terreno donde los caballos pastan en libertad durante todo el año. Las instalaciones incluyen una nave de unos 170 metros cuadrados con cuatro cuadras, utilizadas para el destete de los potros o en situaciones que requieren manejo específico.

“El objetivo es que siempre estén en el campo”, afirma. Las yeguas viven en libertad permanente en la finca que tiene cobertizos para resguardarse de la lluvia, acceso continuo a agua, hierba seca y heno, además del pasto natural.

De cara a la primavera, José Ferreira prevé ofrecer también servicios de pupilaje en libertad. Es decir, propietarios que deseen que sus caballos vivan en prados abiertos, con todas las condiciones óptimas de bienestar, podrán alojarlos en estas instalaciones. “Si alguien tiene un caballo y no quiere que esté estabulado, aquí puede tenerlo en libertad, en el prado y con todos los cuidados”, resume. Para más información, 637 999 844.

Antes de poner en marcha su propia explotación, Ferreira ya contaba con una sólida carrera como herrador especializado en caballos de deporte, profesión que ejerce desde hace más de 20 años. “Es una profesión vocacional. O lo llevas dentro o no aguantas”, asegura. Tras formarse inicialmente en 2007, amplió su preparación con cursos y estancias en Barcelona, donde conoció al que fue su maestro durante seis años. Aquella etapa marcó su trayectoria.

En Cataluña llegó a ser vicepresidente de la asociación de herradores más antigua e importante a nivel nacional y trabajó para la Guardia Urbana de Barcelona. Su especialización en caballos de deporte le abrió puertas fuera de España, con clientes en Holanda, Alemania, Lisboa o Sevilla.

El cien por cien de mi clientela son caballos de deporte. Trabajo para cuadras profesionales que buscan un servicio más exclusivo o que tienen casos concretos”, explica. En ocasiones, propietarios de distintos puntos de España han trasladado sus caballos hasta su propia casa para que los herrara.

Su labor va mucho más allá de colocar una herradura. “Mi trabajo consiste en adaptar las extremidades del caballo para que obtenga el máximo rendimiento en su disciplina. No es solo la herradura, hay que tener en cuenta el equilibrio del casco, el recorte, el posicionamiento, la forja y saber interpretar las necesidades de cada caso, además de trabajar con materiales de primera calidad”, finaliza Ferreira.