El Concello de Nigrán continúa reforzando su apuesta por la arte urbana como herramienta de transformación del paisaje y atracción cultural. Esta vez, lo hace ampliando el innovador proyecto “Pintura no lugar” a la parroquia de Panxón, de la mano del artista pontevedrés Juan Rivas Fernández.

El pintor, docente y fotógrafo ya dejó huella en 2024 en las zonas de San Pedro da Ramallosa y A Carrasca (Parada), donde sorprendió a vecinos y visitantes con un original juego visual: convertir postes y farolas en parte del paisaje mediante una técnica pictórica que los “camufla” replicando su entorno inmediato. Ahora, Rivas repite la fórmula en diez nuevos puntos del interior de Panxón, elegidos cuidadosamente para generar un recorrido artístico por lugares menos transitados del municipio.

Las intervenciones se han geoetiquetado para conformar un itinerario que los visitantes pueden seguir a pie, descubriendo no solo la obra, sino también el Panxón más desconocido. El recorrido parte desde la Praza da Porqueira y continúa por la Praza do Quinteiro, Rabadeira y el barrio de Sancho.

El objetivo es claro: seguir haciendo de Nigrán un referente en arte urbana. Lo hemos logrado con este proyecto y con obras como el mural de Lula Goce en A Ramallosa, premiado internacionalmente. Queremos seguir avanzando en este camino”, declara el alcalde Juan González, quien resalta además el impacto visual de las intervenciones de Rivas: “Hace invisibles los postes al extender sobre ellos el paisaje, es algo muy impactante”.

No es casualidad dónde pinta Rivas. Cada localización se escoge tras un minucioso estudio del entorno. El artista dedica horas a pasear, observar y fotografiar cada zona, buscando las condiciones lumínicas exactas y elementos distintivos del paisaje. Solo así se consigue el efecto óptico buscado, en el que soporte y contenido se confunden.

El proyecto nació en 2024 a través del galerista local Diego Santomé, que entonces exhibía obra de Rivas en su microgalería de A Ramallosa. “Desde el principio nos encantó la idea, y ante la buena acogida, decidimos llevarla también a Panxón”, explica el regidor.

Las pinturas, realizadas en acrílico y posteriormente barnizadas, están pensadas para resistir al tiempo y a las inclemencias del clima. Así lo demuestran otras intervenciones permanentes de Rivas, como las que realizó en Finlandia (Karakallio, Espoo) en 2019, usando cajas de electricidad como soporte. Hasta entonces, sus obras eran efímeras, hechas en tiza y pensadas solo para ser fotografiadas.