ALFREDO // Dolores señala la nevera con la mercancía perdida

No, no estamos en los años 70 cuando un poco de viento y lluvia nos dejaba horas sin luz. Estamos en agosto de 2019, en pleno siglo 21, y el temporal que ayer azotó Galicia con rachas de viento superiores a los 100 km/h en Oia, dejó al barrio de As Mariñas, en Mougás, nueve horas sin suministro eléctrico ni telefónico, que generó un autentico caos, no sólo a los vecinos, sino a los clientes de un camping y de un hotel/restaurante.

Ana Otero, encargada de recepción del camping Mougás, en As Mariñas, señala que “la luz se fue a las tres de la tarde y no vino hasta las 12 de la noche. Fue un autentico caos, ya que hubo clientes a los que tuvimos que devolverle el dinero de los enganches de la electricidad que reservaron por internet. No teníamos agua porque no había luz y no funcionaban las bombas, la gente no se podía duchar ni hacer de comer. Las cenas las servimos a la luz de las velas y de los teléfono móviles”.

Ana todavía no ha hecho recuento de los daños que la falta de suministro eléctrico generó al complejo, pero a todo lo señalado hay que sumarle, “averías en las bombas de las piscinas y en los motores de las neveras, sin olvidarnos del género que se pudo estropear por falta de frío”, declara.

A escasos cien metros del camping Mougás se sitúa el Hotel Restaurante Soremma, que también sufrió el apagón. Su dueña, Dolores Alonso, explica las nueve largas horas que estuvieron sin luz y sin teléfono y que les generó importantes perdidas económicas. “Perdimos reservas, alimentos y aún no hemos evaluado los daños en los electrodomésticos ni en la mercancía almacenada en tres congeladores que tenemos llenos”.

Al igual que al camping, el Hotel también se quedó sin agua al no funcionar las bombas. “No se podían usar los baños. No podíamos hacer cafés. Estábamos incomunicados porque no funcionaban los teléfonos móviles ni fijos. Los clientes cenaron a la luz de las velas y tuvimos que cerrar las puertas para que no entrara más gente porque no las podíamos atender”, apunta Dolores aún muy enfadada.

En los dos casos, aunque reclamarán los daños, valoran la labor de los técnicos, que estuvieron trabajando pese al temporal. Según la empresa suministradora, el apagón afectó a 934 clientes en Oia por la caída de un árbol en la línea de O Rosal.