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A pesar de estar a unos tres metros de altura, los cristales de los orificios del radar de Mougás desde donde se toman las imágenes de los vehículos que circulan con exceso de velocidad, han aparecido este lunes completamente rotos.

Este es el segundo sabotaje que sufre este cinemómetro de última generación. El primero fueron unas pintadas con spray naranja en diciembre de 2018, poco antes de que estuviera operativo.

Tráfico colocó en el mes de abril de 2018 la estructura del radar fijo en la recta de Mougás (Oia), limitada a 70 km/h, dentro de un plan especial de seguridad con el que llevó radares fijos a las carreteras convencionales de doble sentido, que son las que producen un 80% de los accidentes mortales. Pero no fue hasta febrero del año pasado cuando entró en funcionamiento.

Estos nuevos dispositivos incorporan tecnología de última generación, lo que les permite detectar los excesos de velocidad con más exactitud y la captación de imágenes en movimiento.

Otra de las características de los nuevos radares es que su estructura permite su traslado a otras zonas con relativa facilidad según las condiciones del tráfico.

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