Luis Dorado

El pulso de la tradición vuelve a sentirse en O Rosal. Este domingo 16 de noviembre, el municipio se vestirá de gala para celebrar una de sus fiestas más queridas y simbólicas, la romería de San Martiño, una cita centenaria que combina devoción, patrimonio y convivencia, y que sigue tan viva como hace siglos.

Si el tiempo acompaña, la jornada comenzará a las 10:30 horas, cuando la imagen de San Martiño saldrá en procesión desde la iglesia de Santa Mariña do Rosal, en la Praza do Calvario. A hombros de los vecinos, el santo iniciará su ascenso hasta la ermita, acompañado de cánticos, música tradicional y una gran emoción compartida. Ya al mediodía, a las 12:00 horas, se celebrará la Misa solemne en la capilla, con el recorrido por los Muíños do Folón e do Picón convertido en una auténtica ofrenda a la memoria colectiva y al paisaje rosaleiro.

La romería de San Martiño está documentada desde el siglo XVIII y se ha convertido en uno de los símbolos más reconocibles del municipio. Es una tradición que, incluso si la lluvia impide su celebración el día previsto, nunca se cancela, sino que se aplaza hasta el primer domingo con buen tiempo.

La alcaldesa de O Rosal, Ánxela Fernández Callís, subrayó el valor histórico y emocional de esta cita. “O San Martiño é moito máis ca unha festa relixiosa. É unha viaxe ás nosas raíces, un acto de comunidade e un recordo constante do que somos e de onde vimos. Cada ano, cando a imaxe sobe á ermida, sentímonos parte dunha historia compartida”, afirmó la regidora.

Fernández Callís quiso también agradecer la implicación de todos los que hacen posible mantener viva esta celebración. “Quero dar as grazas á veciñanza e ás asociacións locais, que fan posible que esta tradición se manteña viva e siga sendo unha cita imprescindible no calendario cultural e social do Rosal”.

Para la alcaldesa, el San Martiño es “emoción, identidade e orgullo rosaleiro”, una fiesta que trasciende lo religioso para convertirse en una expresión de unión y pertenencia, donde generaciones enteras se encuentran para compartir fe, cultura popular y memoria colectiva.